Disyuntivas
La Comisi?n Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sufre una profunda crisis financiera. De no recibir apoyo de los pa?ses miembros de la OEA pagando sus cuotas atrasadas o con aportes extraordinarios (entiendo que de Costa Rica se solicitan $50.000), tendr?a la Comisi?n que despedir el 40% su personal y dejar de ejercer funciones claves para la defensa de los derechos humanos en nuestro continente.
La protecci?n de los derechos humanos es la m?s espl?ndida joya de las realizaciones interamericanas. Pero a pesar de los grandes avances logrados, una de las limitaciones del sistema es la insuficiencia de recursos para que la CIDH y la Corte Interamericana de Derechos Humanos puedan atender como entidades de tiempo completo las demandas por justicia de americanas y americanos.
Debemos todos los pa?ses miembros aportar los recursos para la operaci?n normal de la OEA de manera proporcional a nuestra poblaci?n y grado de desarrollo econ?mico. No conviene que EE.UU. o terceros pa?ses asuman las cuentas. En especial, no es adecuado para su tan necesaria independencia, que la Comisi?n y la Corte se financien con donaciones de terceros.
Cuando asum? la Secretar?a General de la OEA tuve muy clara la necesidad de buscar una soluci?n eficiente y permanente a su situaci?n financiera.
Al d?a siguiente de asumir mis funciones como Secretario General de la OEA me reun? con todo el personal para presentarles la restructuraci?n ya puesta en marcha, y les indiqu? los grandes sacrificios que todos deber?amos hacer para solventar el d?ficit previsto para los dos a?os siguientes: eliminar 21 jefaturas, reducir los salarios de las jefaturas que se mantendr?an, cambiar la organizaci?n haci?ndola m?s eficiente y responsable ante los pa?ses miembros, suspender los aumentos anuales por dos a?os, y as? poder ?con esa tarea cumplida? acudir ante los pa?ses miembros para solicitar el aumento de cuotas para cumplir a cabalidad los importantes objetivos de esa instituci?n.
Expresamente les manifest? a los funcionarios que podr?amos entonces convencer a los pa?ses de Am?rica de dotar a la OEA de los recursos necesarios entre otras cosas: ?para tener una Organizaci?n funcionando a plenitud, para que la CIDH no se re?na unas pocas semanas al a?o, para que la Corte no se re?na unas pocas veces al a?o, para que las misiones de observaci?n electoral no tengan que andar mendigando cada vez que van a salir de aqu?, a ver qui?n les da un cinco para ir a hacer la observaci?n. Para que tengamos una Organizaci?n que nos permita tener memoria institucional y enfrentar la soluci?n de controversias, para que tengamos creatividad institucional y un conjunto de funcionarios capaces de crear las mejores soluciones?.
Desdichadamente por circunstancias harto conocidas y lamentables no pude continuar en esa tarea. A mi salida se mantuvo el cambio organizativo que hab?amos establecido, pero no el manejo austero y de administraci?n por resultados. As? nunca se logr? ampliar el apoyo de los pa?ses a la organizaci?n.
Nuestro pa?s ?sabiamente desarmado? depende m?s que ning?n otro del vigor del sistema hemisf?rico de protecci?n a los derechos humanos y de soluci?n de conflictos.
Por eso corresponde a Costa Rica ejercer liderazgo para fortalecer las finanzas de la OEA y atender ahora prioritariamente las necesidades de la CIDH.
Miguel Angel Rodr?guez