Por MIGUEL A.RODR?GUEZ / 18 FEB 2017, 11:59 PM

A la par de la p?rdida de apoyo que viene sufriendo la democracia y del avance de los populismos en este siglo XXI, se da un deterioro en el proceso de globalizaci?n que venimos gozando despu?s de la II Guerra Mundial.

Ya desde hace pr?cticamente una d?cada las cr?ticas contra la apertura y el libre movimiento de bienes y servicios, capitales y personas no han provenido solo de empresarios empe?ados en conquistar privilegios, cerrando sus mercados para no tener que competir; de sindicalistas luchando en contra de lo que ve?an como robo de sus puestos; de j?venes idealistas y de populistas y socialistas hipnotizados por la magia del estado nacional omnipotente.

Tambi?n economistas prestigiosos y pensadores, comprometidos con la importancia de libertad y que reconocen las ganancias de la globalizaci?n (de 1980 a 2013 la pobreza absoluta cay? de 42,15% de la poblaci?n a 10,68%), vienen se?alando que no se puede menospreciar el impacto negativo de la apertura en las personas que pierden sus trabajos, y que no han recibido compensaci?n.

Adem?s, las personas no solo necesitamos ingresos.

El trabajo, la participaci?n en la producci?n es una necesidad que tenemos para sentirnos ?tiles y defender nuestra autoestima. Tambi?n, muchos trabajadores preferir?an mantenerse en lo conocido, en vez de o?r de reentrenamientos y cambios de domicilio para usar las nuevas oportunidades laborales de las actividades de exportaci?n.

Ciertamente la frustraci?n de las personas desempleadas o subempleadas y el resentimiento por sentirse discriminados en el disfrute de los frutos del progreso, no pueden achacarse solo y ni siquiera principalmente, al intercambio internacional y la migraci?n. El cambio tecnol?gico que conjuntamente con la globalizaci?n han enriquecido a los ciudadanos de los pa?ses m?s desarrollados y sacado de la pobreza a cientos de millones de personas en las naciones menos desarrolladas, ha jugado un papel prioritario en la p?rdida de empleos industriales en los primeros y en la creaci?n de informalidad y subempleo en los ?ltimos.

Pero no se trata solo de un incremento en las fuerzas intelectuales contrarias a la globalizaci?n. Desde la gran recesi?n, las fuerzas de la globalizaci?n se han visto disminuidas en los hechos.

La globalizaci?n no es un fen?meno nuevo ni occidental. Podr?amos argumentar que se inicia con la migraci?n de nuestros primeros antecesores desde ?frica a Cercano Oriente, Asia Sur y Oriental, Ocean?a y Europa.

La formaci?n de los antiguos imperios, y el establecimiento de las rutas comerciales en el Mediterr?neo, el Imperio Romano, la uni?n de China, la ruta de la seda, la conquista de Am?rica son ejemplos de globalizaci?n.

La onda globalizadora anterior a la actual tuvo un extraordinario vigor y dinamismo. Aunque ya ven?a desarroll?ndose desde el inicio del siglo XIX, se aceler? en el ?ltimo tercio de ese siglo y empez? su declive con la I Guerra Mundial. Posteriormente hubo un gran retroceso con una ca?da en el porcentaje de las exportaciones respecto del PIB mundial, del capital invertido extranjero invertido en los pa?ses en desarrollo y de la proporci?n de migrantes en la poblaci?n mundial.

En el actual proceso globalizador, la poblaci?n migrante sigue creciendo, pero la Gran Recesi?n hizo disminuir el movimiento de capitales y de bienes en 2008. Luego el movimiento de dinero ?sobre todo por inversi?n directa extranjera e inversi?n financiera, no por deuda externa? retom? su pauta ascendente, pero mucho m?s lentamente. Las exportaciones en cambio fueron una proporci?n menor del PIB mundial en 2015 que antes de esa crisis financiera, y seg?n anuncio reciente de la Organizaci?n Mundial del Comercio, en 2016 crecieron menos que el PIB mundial.

?Estamos al final de la actual ola globalizadora?

La historia muestra que el progreso institucional tiene avances y retrocesos. ?Estaremos en el punto de inflexi?n que da inicio a una contracci?n de la integraci?n internacional?

Los n?meros no son determinantes. Los niveles alcanzados en esta ola globalizadora en cuanto a exportaciones de mercader?as en proporci?n al PIB Mundial y en migraci?n en relaci?n con la poblaci?n total son mayores en mucho a los de la ola globalizadora anterior, pero ellos por s? solos no indican si seguir?n super?ndose o estamos por iniciar su declive.

Adem?s del debilitamiento del movimiento de capitales y de mercader?as hay factores pol?ticos que amenazan la globalizaci?n. La creciente frustraci?n de los trabajadores que ven perder sus puestos por la importaci?n de mercader?as extranjeras m?s baratas significa una grave amenaza para la globalizaci?n. Los populismos nacionalistas son un claro ejemplo de ello.

Ya en 2010 Dani Rodrik en The Globalization Paradox argument? que no se pueden satisfacer simult?neamente la democracia nacional, la autodeterminaci?n de la naciones y la globalizaci?n econ?mica, pues esta ?ltima requiere reglas internacionales que a menudo ?como ahora ocurre en diversas naciones avanzadas? pueden ser opuestas a los deseos de sus mayor?as.

Por otra parte, un elemento diferenciador de esta ola globalizadora es la extraordinaria velocidad y el baj?simo costo de la transferencia internacional de ideas, tecnolog?as y experiencias.

Esta revoluci?n de infocomunicaci?n acerca a las personas y empresas de diversos pa?ses de manera tan intensa que es dif?cil prever consecuencias, pero es claro que facilitan la globalizaci?n, casi que con independencia de las decisiones de las naciones.

En el choque entre la eficiencia econ?mica y la infocomunicaci?n, y la no atenci?n a las justas demandas de los trabajadores desplazados y la reacci?n pol?tica nacionalista en contra del libre intercambio ?cu?l triunfar??


Fuente: El Financiero


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