Por MIGUEL ?NGEL RODR?GUEZ / 06 DIC 2015, 12:02 AM
El desempleo no cede en los ?ltimos tres a?os y es el mayor que hemos tenido desde la gran crisis de inicios de los 80, hace 35 a?os.
As? lo reconoce el Vig?simo Primer Informe del Estado de la Naci?n, presentado hace pocos d?as, el cual se?ala la necesidad de crecer para disminuir el desempleo y enfrentar con ?xito la pobreza estancada y la desigualdad que ha aumentado en este siglo. Por ello, el estudio analiza la generaci?n de empleo de los pr?ximos a?os seg?n el crecimiento esperado.
Plantea tres escenarios de crecimiento del PIB y efect?a proyecciones de empleo basadas en que se mantiene la estructura de la producci?n de 2011. Tambi?n se basa en supuestos sobre la composici?n de la demanda agregada. Para ello, asume que en los pr?ximos 6 a?os, el consumo privado, la inversi?n y las exportaciones crecer?n m?s que el PIB y que el consumo del gobierno crecer? menos, aunque en los ?ltimos a?os esto no ha sido as?.
Con esas bases, concluye que un crecimiento promedio del PIB de 3,7% anual del 2014 a 2021 (escenario base) determinar?a un crecimiento del empleo promedio de 3,4%. Un escenario positivo de crecimiento promedio del PIB de 4,5%, har?a crecer el empleo anual en 4%. Y un escenario pesimista de crecimiento del PIB de 2,9 % (similar al de este a?o), determinar?a un crecimiento del empleo del 2,4%.
Que el empleo crezca menos que el PIB es de esperar, aunque el informe lo resalte, pues parte del crecimiento se origina en la inversi?n. Y a?n mayor ser?a la diferencia de crecimiento entre el PIB y el empleo si ?como debiera ser? aumenta la productividad, lo que el modelo usado no contempla porque, como se dijo, deja como fijos los coeficientes de producci?n de 2011. En todo caso, el mayor crecimiento del PIB es indispensable para que aumente el ingreso per c?pita.
Dado que la poblaci?n mayor a 15 a?os est? creciendo a un ritmo de 1,8%, todas esas tasas de crecimiento del empleo (incluso la pesimista) permitir?an bajar el desempleo y/o incrementar la tasa neta de participaci?n (o sea el porcentaje de la poblaci?n mayor de 15 a?os de la fuerza de trabajo).
Sectores clave
En todo caso, el modelo permite obtener algo que s? es de inter?s para la pol?tica econ?mica: una estimaci?n de los sectores productivos llamados clave, que tienen mayor impacto en la generaci?n de empleo, por sus encadenamientos por compra de insumos y venta de bienes intermedios.
Esto es importante. Como sabemos la generaci?n de empleo depende del sector privado, especialmente en las circunstancias fiscales actuales. Con el conocimiento de los sectores clave (por su mayor capacidad de generar empleo dado el impacto de su crecimiento en otros sectores), el Estado puede estudiar ?junto con los grupos empresariales interesados? cu?les son los obst?culos y/ o faltas de informaci?n que limitan su crecimiento.
Una vez conocidas las trabas administrativas o fallas de los mercados que los obstaculizan, y siempre que haya soluciones conocidas y una institucionalidad que las pueda ejecutar, se podr? acelerar el crecimiento de esos sectores clave y del empleo.
Ello podr?a servir para orientar a la Agencia Nacional de Fomento Productivo, Innovaci?n y Valor Agregado que el MEIC propone crear, para que tenga ?xito y no se convierta en una simple fuente nueva de empleo p?blico.
Por otra parte, la informaci?n generada por el informe permite determinar las habilidades requeridas en las personas para llenar los nuevos empleos. Este puede ser otro elemento de gran importancia para dirigir las erogaciones en educaci?n que el Estado deber? priorizar en los pr?ximos a?os.
Como lo indica este XXI Informe, entre el 2013 y 2014, se disminuy? en 35.000 el n?mero de puestos para trabajadores no calificados, mientras aumentaron en 54.000 las plazas para personal calificado. Por ello, el esfuerzo iniciado a finales del siglo XX para aumentar la escolaridad en secundar?a debe ser continuado y redoblarse para mejorar ?mediante maestros excelentes? la calidad de la instrucci?n p?blica.
Con una proporci?n aceleradamente creciente de j?venes que terminen su bachillerato y adquieran habilidades en matem?ticas, ciencias e idiomas, se podr?n simult?neamente satisfacer las necesidades crecientes de trabajadores con esas capacidades, se podr?n disminuir la pobreza y la desigualdad y aumentar la productividad.
Y, por supuesto, que el esfuerzo no termina all?. Para seguir a m?s largo plazo en esa direcci?n y lograr el desarrollo de nuestra peque?a econom?a, la siguiente etapa es la expansi?n de una educaci?n terciaria pertinente al desarrollo cient?fico y tecnol?gico de una producci?n globalizada.
Fuente: El Financiero