Disyuntivas

Estamos en los ocho d?as que la liturgia cat?lica dedica cada a?o a la contemplaci?n del triunfo de Jes?s sobre el pecado y la muerte.

Ante la grandiosidad no describible de esta ocasi?n, me atrevo a solicitar de mis lectores ?a pesar de mis grandes limitaciones- que me acompa?en en unos minutos de reflexi?n.

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En Semana Santa revivimos la epopeya de amor de Jes?s hist?rico: "Este es el mandamiento m?o: que os am?is los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos" (Juan 15:12,13)

La Pasi?n de Jes?s en Jerusal?n hace casi 21 siglos es mucho m?s que un ?nico evento en tiempo y lugar. Es la manifestaci?n eterna, permanente, sin sujeci?n espacial ni temporal, del amor de Dios por sus criaturas, a quienes desde siempre desea salvar del pecado del mundo.

El Capuchino Richard Rohr a quien sigo en estas l?neas, nos describe ese pecado del mundo como la innata tendencia de cada uno de nosotros a descargar nuestra culpa en algo o en alguien, y de hacer recaer ?consciente o inconscientemente- sobre esa ficticia causa de nuestro pecado (el chivo expiatorio), la crueldad de nuestra violencia.

Para exponernos y liberarnos de ese pecado, Jes?s ?el ?nico inocente- asume los pecados de todos, y sin protestas se somete a la cruel e ignominiosa muerte de cruz.

Lo hace no para apaciguar al Padre que desde siempre nos ama, con nuestras culpas y debilidades. Lo hace para que Dios nos hable a nosotros con tal fuerza que podamos asumir nuestras flaquezas, nuestras culpas, nuestro pecado, y as? podamos abrir el coraz?n al inconmensurable amor del Padre, del Hijo y del Esp?ritu Santo. Si nos abrimos, aceptamos la voluntad de Dios y recibimos ese infinito amor, podremos amar a Dios y a nuestros semejantes, a pesar de nuestra peque?ez.

El Padre Rohr nos dice: ?De esta manera el mal se puede transformar en bien. Jes?s en su pasi?n nos dice: Yo voy a tomar lo peor y convertirlo en lo mejor, t? ya no ser?s victimizado, destruido, ni estar?s indefenso. Te estoy dando a ti la victoria sobre la muerte?

La Divina Trinidad con la pasi?n, muerte y resurrecci?n de Jes?s, desde siempre transforma el sufrimiento humano, asumi?ndolo a plenitud, solidariz?ndose con nosotros y d?ndonos su poderoso apoyo.

La cruz para muchos m?sticos cristianos es la lib?rrima revelaci?n del infinito amor de Dios por nosotros, sus criaturas. Es una forma dram?tica de Dios para revelarnos Su amor, y as? sacudir nuestra mente y nuestro coraz?n y convertirnos al amor y la confianza en el Se?or.

Con su resurrecci?n Cristo nos resucita y nos libera del interminable rito de proyectar nuestro pecado y nuestra pena en los dem?s.

Richard Rohr nos ense?a: ?Esta es la plenitud de la vida resucitada, la ?nica manera de ser feliz, libre, amante y por consiguiente salvado. Jes?s nos dice: Si yo puedo confiar en ustedes, Uds. tambi?n pueden confiar?? ?Los cristianos estamos llamados a ser la visi?n de la misericordia de Dios en la Tierra??

Con la Resurrecci?n, la historia, la creaci?n, la vida de cada uno adquieren un prop?sito y dejan de ser accidentes inconexos. El Resucitado nos demuestra que el amor es m?s fuerte que la muerte y que muriendo a nosotros mismos, vivimos.

Miguel Angel Rodr?guez

Ex Presidente de la Rep?blica

Fecha de publicaci?n: 22-Abril-2019

Fuente: larepublica.net


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