Disyuntivas

Vivimos horas de enorme importancia para determinar nuestro futuro.
Corremos graves peligros y frente a ellos es imperioso actuar pronto.
El continuado y creciente d?ficit fiscal financiero, en cuenta corriente y primario nos conducen a un aumento acelerado de la deuda p?blica con relaci?n al PIB y nos pueden llevar a una costos?sima crisis financiera, de dram?ticas consecuencias; que empobrezca cientos de miles de familias costarricenses.
La ?ltima vez que no se quiso actuar a tiempo, se duplic? (y m?s) la cantidad de costarricenses viviendo en la pobreza, se dej? de educar a una quinta parte de los costarricenses que ven?an estudiando secundaria, se duplic? la tasa de desempleo y salimos de la cat?strofe con menores costos porque viv?amos las guerras en Centroam?rica que, en medio de la Guerra Fr?a, nos permitieron recibir ayudas por m?s de $1 mill?n diarios y que se nos perdonase casi un 70% de la deuda externa. Ahora eso es impensable y deber?amos aguantar solos la violencia de un ajuste descontrolado.
Si no actuamos pronto, las calificadoras de riesgo podr?an disminuir nuestra categor?a ya precaria, lo que har?a que aumente la tasa de inter?s real de las colocaciones del gobierno.
Con un continuado aumento de las tasas de inter?s que deber?an pagar tanto el gobierno como el sector privado, caer?a la inversi?n y el ya muy veloz crecimiento de la relaci?n d?ficit fiscal a PIB se acelerar?a a?n m?s por el aumento del gasto y por la disminuci?n del crecimiento econ?mico. Eso nos llevar?a vertiginosamente a un vicioso c?rculo que f?cilmente podr?a desencadenar un corte del flujo de recursos externos al pa?s. Si se dan esas condiciones caer?amos, bien en la paralizaci?n de servicios p?blicos esenciales por falta de capacidad para pagar salarios, transferencias y compras del gobierno, o bien en un financiamiento inflacionario acompa?ado de una acelerada devaluaci?n. En ambos casos aumentar?an el desempleo y la pobreza y se necesitar?an medidas mucho m?s duras y dolorosas de las que hoy se requieren.
Urgencia
Para evitar esos graves peligros debemos actuar ya. Llevamos muchos a?os de atraso y dejamos de lado soluciones alternativas que propuse hace ya 20 a?os.
No podemos revivir el pasado y cambiar la historia. Tenemos que enfrentar las circunstancias que hoy vivimos. Aunque no nos guste. Est? bien reclamar los errores y da?os que se han causado con malas pol?ticas fiscales en el pasado, pero eso no nos permite olvidar donde estamos y los peligros que para ma?ana enfrentamos.
Claro que no nos gusta pagar m?s impuestos. Ni les gusta a los servidores p?blicos, en su gran mayor?a dedicados y honestos, que no les suban mucho sus salarios; ni les gusta a las universidades y otros entes que se limiten las transferencias del gobierno; ni les ha gustado a los pensionados que no son de IVM que se les ponga l?mites e impuestos a sus pensiones y orden en sus reg?menes con mayores contribuciones, m?s a?os de servicio, menores pensiones y l?mites a las mismas. Pero no nos queda otro remedio.
Debemos aprobar con urgencia el IVA que al generalizar el tributo permite no solo aumentar la recaudaci?n al gravar el sector de servicios que cada vez es m?s grande en la producci?n nacional, sino tambi?n dar seguimiento a los pagos para controlar y recaudar mejor el impuesto de renta. Y si debemos hacerlo para enfrentar los graves peligros, debemos hacerlo bien. Debemos hacerlo sin dejar contradicciones que impidan a quienes venden el bien final deducir el IVA pagado por los productores intermedios en la escala productiva, pues no hacerlo pondr?a a los nacionales en gran desventaja frente a los productos importados. Es contradictoria la actitud de quienes alegan defender la producci?n nacional o se quejan por el cobro ineficiente de impuestos y se oponen a estas medidas.
Son tambi?n necesarios para generar recursos con qu? atender el d?ficit y para cumplir con la justicia tributaria, los cambios al impuesto de renta que introducen la renta global y van hacia tarifas m?s uniformes para distintas actividades.
Por supuesto que estos proyectos son siempre perfectibles, pero hoy d?a no debemos esperar m?s. Adem?s estos cambios tributarios, apenas cubren una parte del ajuste requerido, quedando una buena parte del mismo a ser resuelto de aqu? hasta 2022 con reducci?n y mayor eficiencia del gasto.
Con justificaci?n se produce una protesta de quienes tendremos que pagar m?s impuestos porque hay mucho gasto ineficiente. Mucho he escrito sobre el gran incremento en el gasto en educaci?n y el poco resultado en aprendizaje de habilidades literarias, numerarias y cient?ficas de nuestros j?venes; sobre la falta de un sistema de incentivos salariales basados en resultados; sobre la ineficiencia de tantos servicios p?blicos; sobre la enorme debilidad de los pocos mecanismos de evaluaci?n de programas y gastos, y de rendimiento de cuentas.
Pero tenemos que estar de acuerdo con que los gastos en un gobierno eficiente son indispensables. No podemos vivir sin un sistema judicial, sin seguridad p?blica, sin ordenamiento para proteger el ambiente, los contratos, la propiedad. No podemos ni queremos vivir sin una cobertura universal de educaci?n eficiente; sin una medicina preventiva y curativa que cubra a todos y que se nos encarece con el envejecimiento de la poblaci?n; sin un sistema universal de seguridad social; sin programas sociales que brinden atenci?n focalizada a las familias con mayores necesidades b?sicas insatisfechas, que no pueden cubrir solo con su propio esfuerzo por carecer de oportunidades. Ni podemos ni debemos seguir sin la infraestructura que nos resuelva costos al sector productivo, y dolorosas p?rdidas de tiempo y malestar a las personas, y cuya construcci?n reactive la econom?a hoy, y nos permita ser m?s eficientes ma?ana. Y para lograrlo deberemos redireccionar mucho gasto p?blico hacia esos sectores m?s importantes. Se puede, lo hemos hecho.
Para evitar que volvamos ma?ana a vivir esta misma situaci?n, adem?s de aprobar la ley en tr?mite en la Asamblea Legislativa se debe tramitar la regla fiscal constitucional (las Garant?as Econ?micas que propuse desde el 88). Deberemos seguir luchando para poner coto a los disparadores del gasto y continuar diariamente controlando el gasto p?blico, como lo tiene que hacer siempre todo hogar o empresa eficiente. Mucho falta por hacer.
Pero recordemos que a las pensiones altas ya se les puso un impuesto del 55% y se estabiliz? el r?gimen de pensiones del Poder Judicial con topes, menor pensi?n, m?s a?os de trabajo y tope m?ximo. Desde los a?os 90 se cerraron los reg?menes de Hacienda y de diputados y se reorganiz? y financi? el sistema del Magisterio. Hay que seguir limitando y haciendo eficiente el gasto p?blico, pero no pidamos que se haga lo que ya se ha hecho, ni neguemos que se ha hecho.
Ahora nos toca aprobar las medidas en tr?mite y debemos adem?s, continuar restringiendo y redirigiendo el gasto, restructurando el Estado para hacerlo m?s eficiente y dar aprobaci?n a la regla fiscal constitucional que evite caigamos de nuevo en estas lamentables circunstancias.
Miguel Angel Rodr?guez
Fuente: larepublica.net