Actualizado el 08 de noviembre de 2016 a las 12:00 am
Los gobiernos deben pedir que se aplique la Carta Democr?tica en el caso de Venezuela
POR Miguel ?ngel Rodr?guez
Lleg? la hora de la verdad para Venezuela y, con ello, Am?rica Latina enfrenta su mayor reto de los ?ltimos a?os para su vocaci?n democr?tica.
La democracia es una experiencia reciente para una gran cantidad de pa?ses de Am?rica Latina. Hace solo unas tres d?cadas, ?nicamente tres de nuestras naciones ten?an gobierno fruto de elecciones libres y sometidos a reglas de Estado de derecho. Y lleg? entonces la ola democr?tica que dej? a Cuba aislada como el ?nico gobierno autocr?tico.
Temprano, tras esa ola de gobiernos basados en la voluntad popular, se tuvo conciencia del riesgo que siempre enfrentan las democracias por sustentarse en el respeto a las normas del Estado de derecho democr?tico, y no en la imposici?n por la fuerza.
En particular, la experiencia vivida por Per? en los a?os noventa demostr? que la democracia se puede perder no solo por la asonada militar, sino tambi?n por la perversi?n en el ejercicio del poder de gobiernos leg?timamente electos.
La m?s clara de esas manifestaciones es la que ejecuta el Poder Ejecutivo, que controla al Ej?rcito, cuando impide que funcione la divisi?n de poderes del Estado y escamotea a los otros poderes el libre ejercicio de sus competencias constitucionales y legales.
En los a?os noventa se actu? para desincentivar esas situaciones. Y en Am?rica, lo mismo que en Europa, la democracia se convirti? en un derecho humano protegido por el derecho internacional.
Protecci?n de la democracia. En sus estadios iniciales, la protecci?n de la democracia y los derechos humanos que le son intr?nsecos se hizo en lo interno de las naciones, pero su evoluci?n natural y alcance cada vez m?s extendido han llevado a establecer dicha protecci?n, en beneficio de cada persona y la sociedad como un todo, en mecanismos de derecho internacional.
En Am?rica, la protecci?n internacional de esos derechos dio origen a nuestro Sistema Interamericano de Derechos Humanos, joya indiscutible del sistema jur?dico hemisf?rico. Sus instituciones, la Comisi?n Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte-IDH), son la primera avanzada en la defensa internacional de la democracia en nuestro continente.
Ante las dificultades para que las sentencias de la CIDH se ejecutasen en el caso de Per? en los noventa, aprovechamos la celebraci?n de los 30 a?os de la aprobaci?n en San Jos? de la Convenci?n Americana de Derechos Humanos, los 40 a?os del establecimiento de la citada Comisi?n y los 20 a?os de la Corte-IDH para proponer una serie de reformas que ?entre otras cosas? le diesen mayor apoyo pol?tico a las decisiones de la Corte, mayor financiamiento y m?s tiempo en funciones durante el a?o para atender los casos que se acumulan.
Pero eso no era suficiente. As? surge la iniciativa de Costa Rica, Canad? y Per? que en la III Cumbre de las Am?ricas en Quebec promueven la cl?usula democr?tica, la cual establece que ?cualquier alteraci?n o ruptura inconstitucional del orden democr?tico en un Estado del hemisferio constituye un obst?culo insuperable para la participaci?n del gobierno de dicho Estado en el proceso de Cumbres de las Am?ricas?.
Posteriormente, con el empuje de la Asamblea General de la OEA ese mismo a?o en San Jos?, se aprob? en Lima la Carta Democr?tica Interamericana (CDI) el 11 de setiembre del 2001.
Se dio este paso, de enorme valor para la democracia y la libertad, porque ?la democracia es esencial para el desarrollo social, pol?tico y econ?mico de los pueblos de las Am?ricas? (art?culo 1.? CDI), ?es indispensable para el ejercicio efectivo de las libertades fundamentales y los derechos humanos? (art?culo 7. ?) y resulta esencial ?para la estabilidad, la paz y el desarrollo de la regi?n? (considerando 1.? CDI y Carta de la OEA).
Hora de actuar. Tal es la responsabilidad que ahora tienen los Estados, en su circunscripci?n, y la OEA, a escala hemisf?rica: fortalecer y preservar la institucionalidad democr?tica como derecho humano de los ciudadanos de las Am?ricas.
Y esto bien vale la pena, pues la democracia es m?s que elecciones... es una forma de vida.
Esa forma de vida reta a los gobiernos, con especial responsabilidad al de Costa Rica por su vocaci?n hist?rica, a aplicar la CDI al doloroso caso de Venezuela, donde el Poder Ejecutivo ha desconocido las competencias de la Asamblea Nacional, ha sometido a su imperio a los otros poderes del Estado e impide al pueblo soberano resolver la situaci?n con su voto.
El autor fue presidente de la Rep?blica del 1998 al 2002.
Fuente: La Naci?n