ALTERNATIVAS
Miguel ?ngel Rodr?guez E.

Cuando nos ven desde afuera les llama la atenci?n. Los turistas cuando se refieren a lo que les ha gustado de nuestro pa?s mencionan en primer lugar el trato recibido.
Los costarricenses tenemos una manera muy diferenciada de tratarnos, igual entre nosotros como con personas de otros lugares. Cuando podemos viajar lo notamos.
Cuando estamos en otro pa?s nos extra?amos de la forma como en una cafeter?a se nos pregunta que deseamos ordenar. El trato al solicitarnos que queremos, normal me atrevo a decir en cualquier otra parte, lo sentimos duro, impersonal, casi agresivo.
En mi experiencia empresarial tambi?n lo viv?. El intrusivo intervencionismo estatal de los setentas, -hoy inconcebible- nos oblig? a las plantas empacadoras de carne a no exportar los cueros salados de las reses destazadas, sino a venderlos localmente a un precio menor. Adem?s, a vender una proporci?n fija de ellos a cada una de las diversas tener?as. Claro que esto deriv? en que las plantas empacadoras estableci?ramos tener?as.
Nosotros lo hicimos siguiendo el modelo artesanal: poca inversi?n, maquinar?a usada, conocimientos locales. Otros exportadores de carne lo hicieron con un modelo sofisticado: equipos nuevos y gran inversi?n. Pero ni una ni otra empresa iba muy bien.
Terminamos comprando un inter?s mayoritario en la tener?a moderna, para unir esfuerzos y bajar costos fijos. Y trajimos asistencia t?cnica italiana de primera l?nea, que result? en gerentes t?cnico y de mercadeo, y dos jefes de planta de esa nacionalidad. Pero al poco tiempo, si produc?amos poco y de poca calidad, pasamos a producir menos y de inferior calidad.
Despu?s de pasar unos d?as compartiendo en la tener?a ca? en la cuenta. Llam? a los asesores italianos y les expliqu?: ustedes no pueden simplemente ordenar: haga esto o aquello. No es que el trabajador se rebele, es que no le entiende. Usted debe decir: ?No cree usted, por favor, que ser?a mejor que haga esto?. Pocos d?as despu?s la f?brica daba magn?ficos resultados.
Cuando queremos pedir algo en un comercio en vez de simplemente ordenarlo por favor, pedimos que se nos regale por favor. Y nos extra?a cuando el dependiente extranjero nos dice: ?aqu? no se regala nada?.
Esa caracter?stica, creo yo, proviene del igualitarismo y lo igualados que hemos sido desde antes de recibir la noticia de nuestra independencia. Esa caracter?stica se fortaleci? con las primeras d?cadas del desarrollo agroexportador de caf?, cuando dada la escasa y pobre poblaci?n, y la abundancia de tierra disponible, se tuvo la oportunidad de dotar de tierras a quienes sembraran nuestro grano de oro y lo cultivasen por cinco a?os. Claro que luego la l?gica del desarrollo y la diversidad de personalidades y oportunidades, generaron las diferencias en la situaci?n econ?mica y social entre familias.
Esa caracter?stica, tambi?n creo yo sin otra base que mi vida y mi intuici?n, es una raz?n de la mayor felicidad que expresamos los costarricenses en la comparaci?n de encuestas de opini?n.
Claro que cuando ese igualarnos y ese buen trato desemboca en bajar el piso a los exitosos, atentamos contra el progreso y ello afecta negativamente nuestra solidaridad con los despose?dos. Pues a ellos debemos la obligaci?n personal de desarrollarnos, para que sus necesidades b?sicas puedan ser -con su esfuerzo propio y las instituciones adecuadas- bien atendidas.
Pero no debemos olvidar la felicidad que nos depara el trato gentil y cari?oso que entre nosotros prevalece. Debemos siempre cuidar que en la promoci?n del progreso no perdamos ese tratarnos a lo tico. No sea que alcanzando el bienestar material -que se nos ha hasta ahora escabullido- perdamos la felicidad.
Fecha de publicaci?n: 7-Nov-2016
Fuente: diarioextra.com