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Categoría: Seguridad Ciudadana
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Discurso del Presidente de la República, Miguel Ángel Rodríguez, durante la inauguración de las nuevas instalaciones del Buen Pastor.

21 de febrero de 2002.

Muy buenos días.

Ayer un moderno y ejemplar edificio para capacitar a los niños con problemas de audición y de lenguaje. El día anterior una clínica en San Rafael de Oreamuno. Hace unos pocos días un laboratorio de ADN para poder poner a funcionar la moderna legislación de paternidad responsable. Unos días atrás carreteras turísticas en Guanacaste. Antes y después proyectos de vivienda. Colegios nuevos que se levantan u aulas que eliminan el déficit que existía en el país. Contratación de policías y actos de graduación de policía ahora profesional. Establecimiento de Policía Comunitaria a todo lo largo y ancho del país. Compra de equipamiento para los hospitales, que por 20 o 25 años no habían renovado y que incluso habían causado sobreirradiación. Nuevos puentes que se levantan a lo largo y ancho del país. Nuevas intersecciones y caminos en las zonas urbanas y rurales. Recuperación de la red de mantenimiento. Construcción de nuevos EBAIS. Un nuevo sistema de cómputo en el Registro Público. Todos los días una nueva obra que se entrega al país. Todos los días una nueva obra con la cual cumplimos con nuestros compromisos de campaña.

Cada una de esas obras responde a una visión y a una oferta hecha en campaña política. Nos criticaron por que nos habíamos comprometido con muchas cosas. Yo espero que después de mayo nos reconozcan que hemos cumplido con todas las cosas y con muchas más, que no estaban ahí incluidas.

En este campo de la atención a las personas privadas de libertad asumimos compromisos específicos. Señalamos en el Programa de Gobierno, y se lo dijimos al país, que por veinte años no se había vuelto a invertir adecuadamente en las necesidades carcelarias del país. Señalamos al país que no podíamos seguir manteniendo la situación de sobrepoblación, porque eso atentaba contra los derechos humanos de las personas privadas de libertad. Pero además señalamos que era necesario garantizar la tranquilidad de las personas en sus vidas, en sus barrios y en las ciudades, y que había que aplicar la ley. Y que si teníamos que aumentar, como se hizo, el número de personas privadas de libertad, eso se tenía que hacer; pero que para hacerlo había que cumplir también con mejorar el sistema penitenciario.

Y hoy, a pocos días de ir terminando la tarea gubernamental, podemos venir con la frente en alto a rendirle cuentas al país. Hoy nos sentimos contentos de que inauguramos estas nuevas instalaciones del Centro de Atención de Mujeres el Buen Pastor, con una capacidad total de alojamiento de 473 personas. Con nuevos módulos que aumentan y duplican la capacidad para atender a mujeres privadas de libertad

Una inversión de 516 millones de colones en la construcción, más obras complementarias, como una planta de tratamiento de aguas residuales, un muro de gaviones y una tapia, que levantan a una inversión total de 631 millones que aquí se lleva adelante. Y con esto se elimina el problema de hacinamiento que sufrían las privadas de libertad, que cuando entramos al Gobierno había una sobrepoblación del 78% en mayo de 1998. Y hoy entregamos las instalaciones para evitar la sobrepoblación y el hacinamiento de las mujeres en el sistema penitenciario costarricense.

¿ Y qué ha pasado en estos años con la capacidad de alojamiento del sistema penitenciario nacional?

A finales de 1997 el sistema penitenciario costarricense tenía 3.029 cupos. Es decir, que había instalaciones, no todas adecuadas, pero había instalaciones para 3.029 privados de libertad. Y habían 4.967 personas detenidas. Lo que quiere decir que teníamos una sobrepoblación del 64%. De cada cinco personas que había en la cárcel, dos eran más de la cuenta. Esto quiere decir que no estábamos cumpliendo con el respeto a los derechos humanos de las personas privadas de libertad. Y eso es una mancha sobre la conciencia de Costa Rica, que siempre quiere sobresalir por el respeto de los derechos humanos.

¿Cuál es la situación a finales de enero pasado?

La capacidad de alojamiento de nuestras cárceles llegó a 6060 cupos, 3031 más. Duplicamos la capacidad del sistema penitenciario costarricense durante este Gobierno.

La población penal creció un 30% comparado con lo que había en el 97 y se ubicó en 6448 personas. Pero gracias a esa gran construcción, en lugar de un 64% de hacinamiento y sobrepoblación, teníamos a finales de enero pasado un 6,4%. Una cifra absolutamente aceptable en los países modernos y en los países con mucha mayor capacidad económica que los nuestros.

Pero claro que esto no es suficiente, porque sabemos que Tenemos que sobreponernos a ese 6,4% y porque la población penitenciaria va a ir aumentando y porque hay legislación en camino que hará que la población carcelaria aumente aún más. Por eso está en construcción el Centro de Atención Institucional San Rafael que ofrecerá 120 cupos nuevos, y la tercera etapa del Centro de Atención Institucional de Pérez Zeledón con 208 cupos nuevos, 20 de ellos para mujeres.

Y seguimos adelante con el gran proyecto ya adjudicado y en proceso de apelación en la Contraloría General de la República, que esperamos que pronto se resuelva, de la Cárcel de Pococí, por una inversión del orden de 20.000 millones de colones, para poder volver a construir lugares de máxima seguridad, que no se edificaban en Costa Rica desde que se construyó La Reforma, en los años 70. Y para poder hacer posible que tengamos un aumento de más de mil posiciones nuevas, que vengan a asegurarnos la capacidad del sistema penitenciario de dar respuesta.

¿Cómo hemos hecho esto?:

Permítanme señalarles con orgullo un poquito de las obras que hemos hecho, que ustedes aquí, en el Ministerio de Justicia y Adaptación Social han hecho y por las cuales les rindo reconocimiento, felicitación y profunda gratitud por la labor tan fructífera que ustedes han podido realizar. Con un Gobierno que le dio prioridad al tema y asignó los recursos para el tema.

En La Reforma:

La Construcción Unidad Adulto Joven (está en la Reforma):

El Centro Adulto Mayor:

El Centro Gerardo Rodríguez

El Centro San Rafael

Las obras del Buen Pastor, que hoy estamos inaugurando

El Centro San Sebastián

El Centro de Cartago

El Centro de San Ramón:

Centro de San Carlos:

Centro de Liberia:

Centro de Limón:

Centro de Puntarenas:

Centro de Pérez Zeledón:

Realmente esto es una obra que habla por sí misma. Con sólo leerla, ahí está. Con sólo verla, ahí está. Esto son obras, y no palabras vacías. Estos son los hechos de un trabajo realizado con dedicación, con recursos y con prioridad asignada a esta tarea.

También para los sistema de confianza se mejoraron las instalaciones.

El Centro Semi Institucional de Cartago:

El Centro Semi Institucional de Limón:

Se construyó el Centro para la atención de menores de Zurquí:

El Centro de Oportunidades Juveniles:

Esto da un total de 3,256 millones de colones de inversiones, más los mil millones de valor de la Escuela Nacional de Policía que se le dio al Sistema Penitenciario, son los más de 4.000 millones de colones que prometimos en el Programa de Gobierno, con números específicos, que íbamos a invertir. Y además de esto quedan en camino los 20.000 millones de la nueva cárcel modelo en Pococí.

Ciertamente que podemos sentirnos muy orgullosos de lo realizado en este campo y yo me siento profundamente agradecido con Adaptación Social y el Ministerio de Justicia por el trabajo que han realizado. Esto es trabajar por Costa Rica. Esto es hacer las cosas bien. Esto es dedicarse a trabajar con un objetivo claro y poder enseñar hoy día los resultados de ese trabajo con dedicación, con seriedad, con buena utilización de los recursos públicos.

Y todo esto de verdad que vale la pena. Y si tuviéramos dudas de que esto vale la pena, sólo tendríamos que haber estado aquí para oír a Catalina para saber que sí vale la pena. Que este es un sistema que permite que Catalina nos venga hoy a rendir testimonio, que a todos nos debe hacer sentirnos llenos de felicidad por el valor de cada ser humano, testimonio de cómo una persona puede verse a su interior, en un ambiente adecuado, y tomar decisiones para ser el ser humano digno que siempre se es y para ser un ser humano signo que esté contento de poder vivir de acuerdo con normas de ética y de conducta, que le permitan la satisfacción interior y el respeto de los demás ciudadanos.

Gracias Catalina por su testimonio. Eso es de lo que se trata: de que las Catalinas y los Migueles de este mundo tengan la capacidad de recuperarse y de integrarse plena y válidamente a la sociedad.

Muchísimas gracias a todos.