Disyuntivas

Vivimos horas que a la mayor?a de los costarricenses nos causan dolor y angustia.
En nuestra democracia las decisiones se toman por los entes p?blicos libremente electos. Reci?n tuvimos ?hace pocos meses? elecciones libres que reflejaron la voluntad popular. Tenemos una amplia gama de representantes de los m?s diversos intereses en la Asamblea Legislativa, y un Poder Ejecutivo integrado por personas de los diferentes partidos. Esta institucionalidad y no la democracia de las calles es la que debe prevalecer.
En nuestro r?gimen de libertades tenemos la dicha de que los diversos grupos pueden manifestar y defender sus opiniones y sus intereses.
Pero todo tiene l?mites.
Los manifestantes no deben ?les es prohibido por nuestro sistema legal? violar los derechos y libertades b?sicos de otros ciudadanos. A todos se debe respetar el derecho a la libre circulaci?n personal y de sus bienes, a la seguridad personal, a la educaci?n p?blica, a la atenci?n m?dica.
Las autoridades policiales deben actuar con el mayor recato y la m?s grande precauci?n para evitar confrontaciones violentas, pero no deben incumplir su obligaci?n de hacer respetar los derechos b?sicos de todas las personas.
Los costarricenses somos amantes de la paz y de cordiales relaciones con los dem?s. Me impresionaron ?hace varias d?cadas? los an?lisis de opini?n que se?alaban que los ticos prefer?amos ser amados a ser exitosos. En mi vida empresarial encontr? ocasiones en que a asesores extranjeros hab?a que explicarles que para tener ?xito al impartir ?rdenes en una planta industrial, era imprescindible darlas pidiendo que se efectuara tal o cual actividad: ?por favor.? No ordenamos al camarero un caf?, le pedimos nos lo regale por favor.
Por eso ?y a pesar de que sufrimos dolorosos casos de violencia dom?stica y de que la criminalidad se ha hecho muy cruel? nos resultan chocantes las manifestaciones de fuerza y rechazamos muy mayoritariamente la violencia.
Hoy la violencia es una amenaza cercana. F?cilmente a manifestantes o a las autoridades se les puede escapar de las manos el control de los acontecimientos y se puede desembocar en confrontaciones violentas, que tendr?an resultados lamentables y no resolver?an nada.
Al gobernante corresponde la mayor cuota de prudencia. Ante una situaci?n de enfrentamientos similar ?cuando una manifestaci?n manipulada e inflamada de odio se dirig?a a Casa Presidencial y ten?amos informaci?n de que tratar?an de apoderarse de esa instalaci?n? reun? a los polic?as y les record? que quienes ven?an eran tan costarricenses como ellos y con sus mismos derechos, y los invit? a que nos arrodill?ramos a rezar un Padre Nuestro para pedir a Dios que no hubiese violencia alguna.
Vivimos una realidad fiscal y econ?mica que nos deja pocos grados de libertad: un d?ficit fiscal y una deuda p?blica muy altos y crecientes, pobreza estancada, desempleo alto, informalidad y desigualdad crecientes y una producci?n que se desacelera.
No hacer nada no es una opci?n racional: ser?a ir ciegamente al despe?adero y condenar a cientos de miles de costarricenses a caer en la pobreza.
Hace tres a?os se?al? ?antes de que se presentar? el presupuesto para 2015 (La Rep?blica 24 agosto 2015)? la urgencia de contener el gasto, apagar sus disparadores (pensiones, transferencias corrientes, incentivos salariales, destinos espec?ficos), establecer reglas constitucionales para evitar que la situaci?n se repitiera y aprobar nuevos tributos. Hoy la situaci?n es a?n m?s urgente.
En el 2000 se enga?? a los j?venes haci?ndolos creer que se trataba de vender el ICE y no como era la verdad que se trataba de abrir sus monopolios. El partido principal de oposici?n, rectores de las universidades, representantes empresariales y medios de comunicaci?n abandonaron el apoyo que desde la Concertaci?n Nacional ven?an dando a la propuesta del gobierno. Nuestra propuesta era entonces la apertura de monopolios p?blicos, construcci?n de infraestructura por concesi?n y venta de algunos activos estatales (BCR, INS sin monopolio, BICSA y FANAL) que hab?a propuesto en la campa?a de 1998. Se trataba de cambios institucionales para mejorar las posibilidades de aumentar el bienestar nacional. Por eso en esa ocasi?n pod?a el gobierno buscar otras soluciones aunque no las consider?semos las mejores. Y con la ayuda de los exministros de Hacienda propusimos el IVA y la Renta Global.
Ahora es muy distinto, se trata de no seguir el camino a una profunda y dolorosa crisis.
Ya hace tres a?os en ese art?culo indiqu?: ?Ante la gravedad del problema, no se puede sucumbir al miedo que provoca la dictadura de las calles. La soluci?n no es ante el miedo refugiarse en la inacci?n. La soluci?n est? en la democracia, en el di?logo y los acuerdos, en la defensa de nuestra institucionalidad. Defender nuestra constitucionalidad, evitar el caos, ejercer sus responsabilidades democr?ticas y promover el bienestar de la mayor?a es la responsabilidad de todos, pero sobre todo del Presidente?.
Miguel Angel Rodr?guez
Fuente: larepublica.net