Imprimir
Categoría: Disyuntivas
Visto: 1592

Disyuntivas

Dr. Miguel Angel Rodr?guez Echeverr?a

Acaba de presentar el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) su informe ?Tendencias Globales? correspondiente a los datos de 2017. Las cifras deben conmovernos y movernos a todos a actuar en la medida de nuestras posibilidades.

Desde la II Guerra Mundial, 2017 es el a?o en que una mayor cantidad de personas no pueden volver a sus casas: 68,2 millones. Eso equivaldr?a a que m?s de cuatro personas por cada 100 familias costarricenses no pudiesen volver a nuestro pa?s. El a?o pasado se desplazaron 16,2 millones de personas, lo que equivale a una persona cada dos segundos. La gran mayor?a de los desplazados est? en pa?ses no desarrollados.

En ese a?o 2017 la mayor parte de quienes solicitaron refugio en nuestro pa?s fueron venezolanos (un 50% de las 6.337 nuevas solicitudes presentadas). Las otras personas solicitantes son principalmente de Centroam?rica y de Colombia. Much?simas m?s personas son inmigrantes legales o ilegales que buscan amparo y construir su futuro en nuestro pa?s.

De no cambiar las crueles condiciones de opresi?n que tristemente se viven hoy en Venezuela y Nicaragua, el incremento que se producir?a en el ingreso de personas huyendo de esos pa?ses aumentar?a dr?sticamente. De Nicaragua ?por la frontera que compartimos? sin duda mucho del ingreso ser?a de personas en condici?n de ilegalidad migratoria, y solo un reducido n?mero plantear?a estatus de refugiado.

Mientras en el mundo se dan ?y a nosotros nos llegan tambi?n? estas dur?simas circunstancias producto de las guerras sin sentido, de carencias de los m?s elementales bienes y de oprobiosas persecuciones y violaciones a los derechos humanos, los pa?ses desarrollados viven un periodo de recalcitrante nacionalismo que mueve a sus pobladores en contra de los extranjeros.

En Europa los ingleses aprueban el Brexit principalmente como reacci?n contra las reglas de libre movilidad de personas de la Uni?n Europea. En Alemania por primera vez desde la II Guerra mundial llega al parlamento un grupo de nazis, y la canciller Merkel ve amenazada la alianza partidaria que soporta a su gobierno, por la posici?n radical contra la inmigraci?n de uno de los partidos que la integran. En Italia forman gobierno dos partidos de diferente tendencia populista nacionalista. En Polonia, Hungr?a y la Rep?blica Checa gobiernan partidos populistas de derecha con tesis antiinmigraci?n. Holanda y Francia se han visto amenazadas por la posibilidad de que un partido fascista llegue al gobierno. En EE.UU. el presidente Trump quiere completar el muro que lo divida de M?xico, agudiza las pol?ticas antiinmigrantes y contra refugiados, limita el ingreso de ciudadanos de pa?ses musulmanes y estuvo cruelmente separando a los ni?os de sus padres al ingresar ilegalmente.

Ante esta cruel realidad urge la aprobaci?n del Pacto Global sobre los Refugiados que se est? negociando en NN.UU. en Ginebra y que busca, con un acuerdo program?tico, complementar y actualizar el r?gimen establecido en la convenci?n de 1951. Este Pacto adem?s desarrolla el principio de responsabilidad compartida, ausente en esa convenci?n de 1951.

Quienes sentimos la obligaci?n de respetar a cada persona y a todas las personas por su dignidad, sea esa dignidad originada en razones religiosas, filos?ficas, pragm?ticas, o en la evoluci?n humana, compartimos una visi?n de la humanidad como un todo, y no podemos aceptar que las divisiones nacionales puedan permitir a algunos avasallar la dignidad de otros por nacer o vivir allende sus fronteras.

No puede una persona que respete la prioridad de cada ser humano como un fin en s? mismo, y no como un medio para la sociedad ni para nadie, permanecer impasible ante los ni?os separados cruelmente de sus padres en la frontera de EE.UU., ni ante los n?ufragos ahogados en el Mediterr?neo luchando por alcanzar el bienestar y la seguridad de la costa europea, ni ante los ni?os enrolados en las luchas fratricidas en ?frica, ni ante las madres desesperadas en los campos de refugiados de Siria, ni ante los rohiny?s perseguidos y hasta quemados vivos en Myanmar (Birmania)) por la mayor?a budista.

Debemos reconocer que cada pa?s tiene la potestad de imponer sus propias reglas para el ingreso de extranjeros y de ponerlas en pr?ctica. Pero esa potestad y su implementaci?n se debe efectuar de conformidad con las reglas fundamentales de respeto a la vida, la libertad, la dignidad de todas las personas, y observando estrictamente el mayor respeto a los derechos humanos.

No pueden imponerse la mera legalidad formal y los derechos de la autoridad por encima del respeto a la dignidad, la vida y los derechos de toda persona. Si la ley es injusta debe modificarse, no aplicarse para crear injusticia.

Ciertamente debemos respetar las tradiciones locales, las culturas regionales, la solidaridad entre personas de una misma naci?n. Las personas viven en sus comunidades, no en aeropuertos internacionales, y como lo afirm? el Presidente de la C?mara de Representantes de Estados Unidos Tip O'Neill ?toda pol?tica es pol?tica local?. Por esos motivos son importantes la descentralizaci?n territorial de la administraci?n p?blica, los gobiernos locales, la subsidiariedad, la participaci?n comunal.

Debemos respetar los localismos, pero no debemos permitir que el nacionalismo venza al humanismo.

Miguel Angel Rodr?guez

Ex Presidente de la Rep?blica

Fecha de publicaci?n: 25-Junio-2018

Fuente: larepublica.net