Disyuntivas

Dr. Miguel Angel Rodr?guez Echeverr?a

Vivimos en un mundo que no nos sonr?e tanto como lo hac?a hace algunos a?os. El panorama no es halag?e?o, y en muchos pa?ses los electores est?n resentidos con la globalizaci?n, han perdido el aprecio por la democracia; de lo que se aprovechan pol?ticos populistas.

Tambi?n en Costa Rica muchos est?n desencantados porque la pobreza sigue sin disminuir desde hace dos d?cadas, porque la desigualdad, el desempleo y la informalidad han aumentado, y porque se sabe que las pensiones de IVM y los reg?menes de salud est?n en riesgo, porque la educaci?n no es pertinente, y porque la infraestructura colaps?, porque la seguridad ciudadana est? seriamente deteriorada, los servicios p?blicos son ineficientes, las regulaciones estatales son engorrosas y porque somos vulnerables ante el cambio clim?tico. Y para empeorarlo, muchos de estos temas no fueron ni siquiera abordados en la reci?n pasada campa?a electoral.

La soluci?n para todos estos males requiere crecer aceleradamente. No es llamativo decirlo, no es tema que conmueve o emociona a las multitudes en ?poca electoral, como s? lo hacen, en la ?sociedad del espect?culo? que vivimos, los ataques que se?alan un enemigo como causante de todos los males y que ofrecen soluciones ?m?gicas? pero falsas.

Pero es verdad.

Solo hay tres caminos: 1-aumentar m?s la cantidad de trabajo, 2-agregar m?s aceleradamente el capital y 3- incrementar con mayor velocidad la productividad.

Si crecemos m?s r?pido se disminuir? el desempleo y agregaremos m?s trabajadores, lo que producir? un aumento a?n mayor del PIB, lo que atraer? m?s capital nacional y extranjero; la mayor capitalizaci?n a su vez tambi?n reforzar? el aumento de la producci?n, creando temporalmente un c?rculo virtuoso. Adem?s, la recaudaci?n de mayores impuestos -fruto del mayor crecimiento- har? que disminuya el d?ficit fiscal, lo que a su vez aumentar? el ahorro p?blico y ayudar? al crecimiento.

Pero necesitamos un detonante para acelerar nuestro crecimiento. El incremento en la productividad es el mejor detonante, y la educaci?n y la capacitaci?n son claves para lograr el aumento de la productividad, aunque sus resultados no sean ni m?gicos ni inmediatos. Requerimos educaci?n formal y capacitaci?n laboral de amplia cobertura, con la calidad necesaria para que los estudiantes aprendan habilidades, que sean pertinentes y previsoras.

En secundaria a fines del siglo pasado recuperamos los niveles previos a la crisis de los ochenta. Pero a?n no es suficiente, especialmente en el ciclo diversificado en el cual apenas alcanzamos 45,8% de matr?cula neta en 2016. Tampoco en educaci?n terciaria tenemos la cobertura requerida, a pesar de que ese nivel no sufri? deterioro con la crisis de los ochenta. La educaci?n superior en 2016 alcanz? al 28,2% de la poblaci?n de 18 a 24 a?os frente a 41,7 promediado por OECD. En la capacitaci?n laboral, el INA baj? de 51.349 personas egresadas en el 2009 a 30.919 en 2016 (comp?rese con 204 mil desocupados a fines de 2017).

M?s serio es el problema con la calidad. El impacto de la educaci?n en el crecimiento depende del desarrollo de habilidades que genere y no del n?mero de a?os que los alumnos est?n sentados en un pupitre. Tenemos niveles de escolaridad aceptables comparados con otras zonas del mundo, pero el nivel de habilidades generado es muy insuficiente.

En las pruebas de PISA para detectar las habilidades de estudiantes de 15 a?os en matem?ticas, ciencia y lectura estamos muy por debajo de los promedios de la OECD. En matem?ticas nuestros estudiantes tienen el equivalente a dos a?os de atraso respecto a esos pa?ses. En las tres materias las pruebas han demostrado una ca?da (no muy significativa) de 2009 a 2012 y de 2012 a 2015. Y una buena parte de los j?venes que estudian, a los 15 a?os no llegan ni siquiera a la habilidad m?nima de los pa?ses de la OECD.

Como si lo anterior fuera poco, enfrentamos el reto de la robotizaci?n y la Inteligencia Artificial, que seg?n el Presidente del Banco Mundial ponen en riesgo dos terceras partes de los puestos de trabajo de los pa?ses en desarrollo.

El problema no es falta de recursos, ni de est?mulos al educador. De 2006 a 2015 el gasto en educaci?n se increment? en 3,4 puntos del PIB, lo que principalmente se invirti? en mejoras salariales para los educadores.

Las soluciones las conocemos. Se trata de lo que ocurre en el aula, y sabemos que nuestros educadores utilizan una menor proporci?n del tiempo lectivo en su tarea que los educadores de las naciones con mejores resultados en la adquisici?n de habilidades.

La buena noticia es que los profesores excelentes no nacen, se hacen.

Para gozar de profesores excelentes requerimos motivar a j?venes con capacidad y vocaci?n para docencia, para lo cual ya contamos con salarios atractivos. Requerimos adem?s, constatar sus conocimientos al contratarlos, entrenarlos al comenzar a ejercer su docencia para que desarrollen el arte de ense?ar, supervisarlos, evaluar su rendimiento y facilitar su continua actualizaci?n. Nada de esto hacemos.

En la ense?anza t?cnica y en la capacitaci?n laboral tambi?n requerimos transformaciones importantes. En la universidad p?blica es fundamental ampliar la matr?cula e impulsar las carreras pertinentes para el siglo XXI, en vez de fosilizar las actuales. Las medidas para lograrlo las he se?alado en m?ltiples art?culos y est?n claramente indicadas en el VI Informe sobre el Estado de la Educaci?n y en el documento ?La Educaci?n en Costa Rica?, que present? el a?o pasado la OECD.

No son cambios f?ciles de ejecutar. Requieren coraje, claridad de metas y habilidad negociadora con los gremios. Pero ante nuestra realidad son el reto m?s importante que enfrentan las autoridades que el pasado d?a primero y ma?ana d?a 8 de mayo entrar?n en funciones.

Miguel Angel Rodr?guez

Ex Presidente de la Rep?blica

Fecha de publicaci?n: 7-Mayo-2018

Fuente: larepublica.net


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