Disyuntivas

Al Presidente que el pueblo eligi? ayer y a los partidos pol?ticos con representaci?n parlamentaria se les vot? para que actuaran en favor del progreso de los costarricenses: disminuir la pobreza, el desempleo y la desigualdad; aumentar las posibilidades de consumo de todos y la seguridad ciudadana; generar confianza de cada uno en su futuro, confianza mutua entre los ciudadanos y confianza en que contaremos para los nietos con recursos naturales, un ambiente sano y ciudades vivibles. Y para lograr progreso dependemos en mucho de la acci?n del gobierno en regulaci?n, en polic?a y justica, en lo social y lo econ?mico, en educaci?n, salud y pensiones, en la prestaci?n de los servicios p?blicos.
La fragmentaci?n partidaria que vivimos ha venido dificultando grandemente que se adopten las decisiones del Estado necesarias para acelerar nuestro progreso.
Creo que por eso, durante la campa?a pol?tica ?iniciando por Rodolfo Piza? casi todos los aspirantes presidenciales fueron proclam?ndose partidarios de un gobierno de Unidad Nacional para lograr cumplir con semejante responsabilidad. En esta segunda ronda, yo clam? ante los dos se?ores candidatos y los dos partidos tradicionales por una alianza pol?tica alrededor de un programa de gobierno con mayor?a legislativa. Pero no lo logramos.
Dependemos totalmente de la buena voluntad y la sabidur?a de los gobernantes, y de una conducta inteligente, tolerante y de afecto rec?proco entre los ciudadanos para avanzar en la construcci?n de nuestro progreso. Y sabemos que entre los humanos esas son condiciones que solo muy dif?cilmente se dan. Pero dependemos totalmente de esas virtudes, porque no hemos realizado las reformas institucionales que hagan compatible la estructura gubernamental de nuestra Constituci?n, con la realidad pol?tica multipartidaria y de poca adhesi?n a los partidos que hoy vivimos.
Les confiamos y les imponemos una enorme responsabilidad a los gobernantes y a los pol?ticos, pero no les proveemos de la organizaci?n gubernamental que les facilite cumplir sus tareas.
No es que no se hayan propuesto las reformas pertinentes para mejorar la eficiencia del aparato estatal. Es que no se ha querido ni siquiera discutirlas.
Desde 1988 ?siguiendo el modelo alem?n de la posguerra? propuse una reforma al sistema de elecci?n de los diputados para establecer una lista nacional que elegir?a un tercio de los miembros de la Asamblea Legislativa y Distritos Legislativos ?con una poblaci?n electoral similar? que elegir?an los otros dos tercios. As? se mantiene la proporcionalidad, se da mayor representatividad a los ciudadanos y se hace justicia entre los cantones, pues con el sistema presente algunos tienen una sobrerrepresentaci?n, y otros cantones, ninguna representaci?n a pesar de tener ?en conjunto? una numerosa poblaci?n. Lo ?ltimo porque los partidos pol?ticos usualmente ponen a encabezar las listas provinciales a representantes de los cantones m?s populosos, y este problema se agrava cuando hay m?s partidos pol?ticos con fracci?n parlamentaria, lo que implica mayor proporci?n de diputados de los cantones grandes y menor representatividad para los ciudadanos de cantones medianos y peque?os. Tambi?n propuse la reelecci?n para permitir la carrera parlamentaria. Cuando fui diputado no logr? que se aprobaran estas reformas, a pesar de constituir una comisi?n especial para discutirlas.
Do?a Abril Gordienko y ?Acci?n Ciudadana Ya? propusieron en 2012 una reforma similar (con variaci?n en las proporciones de las dos listas y con distritos legislativos uninominales y no para elegir dos representantes como fue la m?a) y en 2017 presentaron la reforma constitucional respectiva. El Grupo de Notables que nombr? la presidenta do?a Laura Chinchilla en 2013 hizo tambi?n una propuesta para adicionar una lista nacional con varias alternativas en esta busca de proporcionalidad y representatividad. El se?or asesor parlamentario del Frente Amplio don Antonio Trejos Mazariegos, este mismo a?o present? otra variante que persigue las metas de proporcionalidad y representatividad sin introducir la lista de diputados nacionales.
Desde la Presidencia propuse migrar a un r?gimen semiparlamentario al estilo de Francia y Finlandia, para poder atender la realidad multipartidista que se ve?a venir. Con ello para formar gobierno se necesitar?a contar con apoyo mayoritario en la Asamblea legislativa. En 2002 presentamos la reforma constitucional respectiva que fue ?sin mucho tr?mite? rechazada. El Grupo de Notables de la presidenta Chinchilla recomend? tambi?n esta transformaci?n del sistema pol?tico. Hoy se hace evidente la necesidad de esta adaptaci?n de nuestro esquema constitucional a la realidad pol?tica.
Se efectuaron cambios en 2003 al sistema de nombramiento de los magistrados del Poder Judicial: elecci?n por dos tercios de los integrantes de la Asamblea Legislativa y examen previo de atestados de los candidatos por una Comisi?n Legislativa Especial de Nombramientos. A inicios de los a?os 90, y siguiendo el ejemplo que se hab?a establecido para la elecci?n de los magistrados de la Sala Constitucional, como diputado introduje propuestas de reforma constitucional con ese mismo fin.
Pero el ?cementazo? ha hecho ver que el sistema acordado no elimina los vicios y limitaciones que con esos cambios se han querido corregir. Creo que lo conveniente ser?a una elecci?n de los magistrados por dos tercios de los integrantes de la Asamblea Legislativa, a propuesta del Presidente de la Rep?blica, lo que permitir?a que se nombren abogadas y abogados procedentes del Poder Judicial, pero tambi?n de la academia, de las instituciones y de la pr?ctica profesional privada. La responsabilidad abierta y clara del Presidente y la necesidad de obtener el apoyo de los dos tercios del Congreso lo obligar?a a escoger con gran cuidado a sus nominados.
Ojal? las nuevas autoridades del Ejecutivo y del Legislativo busquen que se aprueben algunas de estas y otras transformaciones a nuestro Estado, para que al iniciar el tercer siglo de nuestra Rep?blica, el gobierno en 2022 no enfrente sus responsabilidades con tan grandes demandas y tan serias dificultades para cumplirlas.
Miguel Angel Rodr?guez
Fuente: larepublica.net