Disyuntivas

La decisi?n del Sr. presidente Trump de imponer aranceles de importaci?n al acero y a aluminio, puede ser el origen de represalias de otras naciones imponiendo a su vez tarifas arancelarias a exportaciones de Estados Unidos y podr?a as? generar una guerra comercial internacional.
En 1930 los tambi?n republicanos senador Reed Smoot y representante Willis C. Hawley introdujeron la ley que lleva su nombre (Smoot?Hawley Tariff Act) que elev? los aranceles de importaci?n de Estados Unidos y los llev? a ser los segundos m?s altos de la historia de ese pa?s (ligeramente inferiores a los aranceles de 1828). Lo hicieron para ?proteger? su producci?n dom?stica ante el gran desempleo causado por la Gran Depresi?n. Los socios comerciales de Estados Unidos en represalia tambi?n elevaron los impuestos a las exportaciones de ese origen. El resultado fue que durante esa crisis se redujeron a la mitad las exportaciones de Estados Unidos, y el desempleo en vez de disminuir, se agrav?.
Ahora no se vive una crisis en Estados Unidos y el desempleo es m?s bien muy bajo comparado con sus niveles hist?ricos (para febrero de este a?o se acaba de anunciar que es de solo un 4,1% y la poblaci?n econ?micamente activa creci? en un 0,3%). Ciertamente se puede siempre argumentar que no se generan todos los empleos de calidad queridos y que el incremento de los salarios para las posiciones operativas ha sido muy poco despu?s de las crisis de 2008, pero se est? muy lejos de que Estados Unidos sufra un problema de desempleo.
Por otra parte, la disminuci?n de impuestos promovida por el presidente Trump aumentar? el d?ficit fiscal de ese pa?s, y disminuir? el nivel de ahorro dom?stico, lo cual significa que el d?ficit comercial de Estados Unidos aumentar?. Con menos ahorro dom?stico se incrementar? el flujo de ahorro externo hacia esa naci?n que financiar? un mayor d?ficit comercial.
De esta manera una guerra tarifaria disminuir?a las importaciones y las exportaciones dejando siempre una brecha comercial por lo que no se cumplir?a el objetivo del presidente Trump de disminuirla. Pero s? se causar?a un grave deterioro a las corrientes de comercio internacional, que, desde la Gran Recesi?n, hasta el a?o pasado volvieron a crecer m?s que la producci?n mundial.
Costa Rica es un pa?s muy peque?o, que para poder especializar su producci?n y producir una mayor canasta de bienes depende de su comercio exterior. Solo con un mayor nivel de producci?n podemos comprar un mayor consumo, tanto de producci?n local como externa, y por eso de esa mayor producci?n depende nuestro nivel de bienestar.
Una guerra comercial entre Estados Unidos, China y Europa podr?a, en consecuencia, afectarnos muy negativamente. Las econom?as peque?as son las que podr?an sufrir m?s en esas circunstancias. Pero, tambi?n por nuestra peque?ez, en medio de una contracci?n del comercio mundial, el nuestro m?s bien podr?a crecer.
Para ello nuestra estrategia debe ser asegurarnos desde ahora el acceso a la mayor cantidad de mercados en los mejores t?rminos posibles.
Por ello, insisto una vez m?s, urge y es de enorme importancia para Costa Rica acelerar su incorporaci?n a la OCDE, a la Alianza del Pac?fico, e incluso al Acuerdo Transpac?fico de Asociaci?n (TPP) que ante la posici?n de la actual administraci?n de Estados Unidos de no seguir en esa negociaci?n, los otros 11 pa?ses integrantes tratan de terminar de establecer. As? fortalecer?amos nuestra seguridad de intercambio comercial y promover?amos nuestro bienestar.
Miguel Angel Rodr?guez
Fuente: larepublica.net