Disyuntivas

Enfrentamos una segunda ronda electoral. La mayor?a de los electores no escogimos a ninguno de los dos candidatos se?ores Alvarado que por m?rito de sus votos van a ella. Pero, para el bienestar de los costarricenses y para bien de la democracia, debemos escoger entre esos dos partidos y candidatos. Y debemos hacerlo con seriedad y tolerancia.
Seriedad, porque de nuestra acertada escogencia depende en mucho el camino que tome Costa Rica. Enfrentamos un grave problema fiscal que eleva la deuda p?blica a niveles que llegar?n a ser explosivos y que reci?n empieza a ser atendido. La carga de un sector p?blico cada vez m?s caro e ineficiente es una grave carlanca para la soluci?n de nuestros problemas. Sufrimos una pobreza que no se abate, una desigualdad creciente, un enorme y persistente desempleo y una grande y creciente ocupaci?n en la informalidad que no provee a quienes as? laboran ni los salarios m?nimos ni la cobertura de la seguridad social. En las ciudades ?y aun en los campos? vivimos en medio de una gran inseguridad y una epidemia de homicidios. La educaci?n se nos qued? rezagada y no prepara a los j?venes para las oportunidades y los retos del siglo XXI que nos enfrentar?n con creciente robotizaci?n y uso de la inteligencia artificial. No estamos tampoco capacitando a los trabajadores desempleados para las nuevas condiciones. No podemos permitir que las colas en nuestras ciudades y la falta de adecuada infraestructura sigan atentando contra la felicidad de las personas y la productividad de las empresas. Enfrentamos el reto de asegurar ?sin embustes? la solidez del sistema de pensiones de la CCSS y la atenci?n oportuna a las enfermedades, incluyendo la nueva carga de una poblaci?n cada vez m?s envejecida. Debemos sin demora mejorar el uso de nuestros recursos y la planificaci?n urbana.
Enfrentamos serios problemas para vencer esas grandes dificultades por la contradicci?n entre nuestra estructura constitucional presidencialista y la realidad multipartidista. Esa contradicci?n nos ha impedido tomar decisiones.
C?mo si lo anterior fuese poco, vivimos una gran divisi?n social por la confrontaci?n apasionada entre diferentes visiones en temas de familia.
En la ya electa Asamblea Legislativa todas las fracciones son minoritarias pero hay cuatro constituidas por un n?mero m?s importante de diputados y diputadas. Para solucionar las dificultades de gobernar en estas circunstancias he venido promoviendo desde el d?a siguiente a las elecciones de febrero, un gobierno que tenga el apoyo de una mayor?a parlamentaria formada por las fracciones legislativas de uno de los se?ores candidatos Alvarado y las bancadas del PLN y del PUSC. Creo que esta es la mejor soluci?n y con humildad reitero, a los se?ores candidatos y los dos partidos tradicionales, mi instancia de responder responsablemente a las exigencias de la patria en el momento actual.
TODOS: quienes ya votaron por uno de los se?ores candidatos a la segunda ronda, quienes ya han escogido por qui?n votar, y quienes seguimos formando criterio debemos con seriedad analizar cu?l es la mejor opci?n para Costa Rica.
Y debemos manifestar nuestras preferencias y ejercer nuestros derechos a la formaci?n de la opini?n p?blica y al voto, con enorme respeto a los dem?s.
Ciertamente hay verdades objetivas y hay valores que se derivan de la dignidad y la libertad de las personas frente a los cuales no cabe ni relativismo filos?fico ni relativismo moral. No debemos considerar v?lido que cada cual defina arbitrariamente cu?les valores respetar, ni que se pueda definir al gusto de cada uno si un hecho es cierto o no. Los hechos son o no son, no hay posverdades ni hechos alternativos, y son ileg?timas las paparruchas.
De manera semejante los fundamentalismos no son v?lidos. Ni los fundamentalismos religiosos que desean imponer a todos una ?nica verdad religiosa, ni los fanatismos jacobinos de Robespierre que considera que todo adversario es corrupto y merece la guillotina. Porque aunque los hechos sean verdad o mentira y los valores sean objetivos, mi conocimiento puede estar errado y debo ser tolerante del conocimiento de las otras personas. Tal vez yo sea el equivocado.
Procedamos con respeto, serenidad y tolerancia frente a quienes opinan distinto a nosotros. Somos hermanos, vivimos y viviremos juntos en nuestra amada Costa Rica.
Escojamos con seriedad y tolerancia.
Miguel Angel Rodr?guez
Fuente: larepublica.net