Disyuntivas

En las reuniones propias de las festividades de fin de a?o con familiares y amigos, escuch? lo que una persona expres? con convicci?n: ?necesitamos un hombre fuerte?, ?alguien que de verdad mande?, ?una persona que cambie las cosas porque golpea la mesa?.
?Ser? cierto que lo que nos conviene en nuestra peque?a y querida Costa Rica de 2018 es un dictador?
No lo creo.
El primer defecto de un dictador es que no es Dios, y por consiguiente es ignorante. Por m?s que sepa, poco sabe, y lo poco que sabe no siempre sabe cu?ndo y c?mo aplicarlo.
El conocimiento humano es ?despu?s de la capacidad de amar y de la libertad? la mayor riqueza de la humanidad, pero es limitado, y adem?s no se puede concentrar en una sola ni en unas pocas personas. La riqueza de este conocimiento depende de que muchas personas lo puedan aplicar, lo puedan innovar, puedan experimentar en sus aplicaciones. Y en gran medida es un conocimiento inarticulado que no se puede ense?ar m?s que en la pr?ctica de adquirirlo, y que evoluciona poco a poco y de manera no programada. Por esto es mucho m?s eficiente el desarrollo institucional de la democracia liberal, que con el estado de derecho favorece la libertad personal, la propiedad privada, la libertad de contrataci?n y los incentivos del mercado.
El segundo defecto del dictador es que depende de su equipo humano, y para mantener su poder las calidades de ese equipo deben ser muy limitadas. No conviene al dictador que su equipo pueda remplazarlo, y para eso valen m?s los cortesanos sometidos que las personas con iniciativa y capacidades. Peor es a?n el caso cuando el presunto dictador ni siquiera ha trabajado en conformar un equipo y se ver? obligado a improvisarlo.
En las condiciones actuales de nuestro pa?s, el tercer defecto es que el dictador para mantener su poder se ve obligado a aislarse y amurallarse, y la fragmentaci?n pol?tica y social que vivimos llama a todo lo contrario, a construir puentes y concertar negociaciones para que las soluciones requeridas sean factibles. No sirve golpear la mesa, m?s bien hay que escuchar y concertar acuerdos con los grupos que tienen asiento en ella.
El cuarto defecto es que el poder enferma. Si el candidato a dictador no ha ya enfermado, el ejercicio del poder ?se ha determinado por la psicolog?a y la neurociencia? limita la capacidad humana de reflejar en nuestro cerebro las expresiones y sentimientos de los dem?s, y termina por limitar grandemente la capacidad del poderoso de entender a los otros. Si el dictador pierde la capacidad de percibir y entender a los otros, pierde con ello los atributos que le permitieron crear liderato y ascender al poder, y deber?, en consecuencia, recurrir cada vez m?s a la arbitrariedad y a la violencia para mantener su poder.
Bueno, me podr?an preguntar, ?c?mo se explican los casos de desarrollo econ?mico exitosos en Asia con gobiernos autoritarios?
La historia, los valores y las culturas asi?ticas son muy diferentes a las de nuestras naciones latinoamericanas. Y esto es especialmente cierto para el caso costarricense. Nuestro primer Jefe de Estado fue un maestro, hemos vivido fundamentalmente en una rep?blica democr?tica construyendo el estado de derecho de una incipiente sociedad pol?tica y econ?micamente inclusiva, y somos la democracia m?s antigua y consolidada de nuestra Am?rica Latina. Nuestras instituciones son incompatibles con una dictadura.
Como ya deber?a ser evidente, para poder seguir desarroll?ndonos requerimos importantes cambios institucionales. Pero estos deben ser la transformaci?n que nos depare un estado fuerte y mucho m?s eficiente, pero siempre respetando la esencia democr?tico-liberal.
Tratar de transformar nuestras instituciones desde el autoritarismo solo nos conducir?a a una dictadura que para preservarse requerir?a ser cada d?a m?s arbitraria, y necesitar?a descansar cada vez m?s en la violencia.
La historia latinoamericana nos ense?a que por esa v?a perder?amos la felicidad que nos caracteriza y no alcanzar?amos el progreso que se nos muestra elusivo. Ya lo dijo Benjam?n Franklin: "Quien renuncia a su libertad por seguridad, no merece ni libertad ni seguridad".
Miguel Angel Rodr?guez
Fuente: larepublica.net