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Categoría: Disyuntivas
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Disyuntivas

Dr. Miguel Angel Rodr?guez Echeverr?a

Desde la antig?edad hemos atribuido a diversos ?rganos el origen de nuestra consciencia y nuestras decisiones.
Cuando pensamos en nuestra supervivencia y las necesidades m?s b?sicas pensamos en el est?mago. Si no nos alimentamos, morimos. Claro que satisfacer esa necesidad es fundamental y es muy apropiado darle toda la consideraci?n que merece.

Desde la Atenas cl?sica escoger racionalmente es una aspiraci?n muy bien evaluada. La cabeza, el cerebro, adquiere preponderancia con el Renacimiento, Descartes y la Ilustraci?n. La diosa raz?n reina en la Ilustraci?n, en la ciencia, la tecnolog?a y reclama hacerlo en el dise?o social de diversas utop?as.

Con el cristianismo el coraz?n ?morada de la sabidur?a en el juda?smo? se convierte en la fuente del amor y postula actuar en favor de la armon?a impuesta por Dios, de nosotros mismos y de los dem?s, como fundamento de nuestras escogencias.

Pero tambi?n desde Ca?n el h?gado ha jugado un papel fundamental en la humana evoluci?n. La envidia por los triunfos de su hermano Abel introduce el resentimiento, el odio y el asesinato al mundo.

?Cuidemos de cu?l ?rgano prevalece, pues eso tiene consecuencias, que pueden ser nefastas si impera el h?gado!

Necesitamos sobrevivir y para ello alimentarnos y resolver las necesidades materiales: el est?mago debe ser tomado en consideraci?n. Para ser felices personal y socialmente es imprescindible amarnos y amar al pr?jimo: el coraz?n debe estar presente. Nuestros recursos, el tiempo, los conocimientos son muy limitados por lo que requerimos usarlos eficientemente: la raz?n y la cabeza son indispensables.

Si prevalece el coraz?n podemos ser santos. Si impera la raz?n, ser sabios. Si se impone el est?mago, ser ricos.

Pero si predomina el h?gado seremos peligrosos e infelices.

Peligrosos porque cuando imperan la envidia y el odio se impone la violencia que genera una enorme fuerza destructiva.

Infelices porque el odio y la envidia nos llenan de insatisfacci?n, nos impiden disfrutar de lo que tenemos y lo que somos ?por aspirar a lo que otros tienen y son? y lleva incluso a perder la salud. La envidia, el resentimiento y el odio nos da?an, y si nos mueven a la acci?n, tambi?n da?an a los dem?s.

En este proceso electoral cuid?monos de no caer bajo el imperio del h?gado, como ha ocurrido en otras latitudes, para desgracia de sus pueblos.

Escojamos con el est?mago alternativas que favorezcan el progreso material, la construcci?n de infraestructura, la eficiencia de los servicios p?blicos.

Escojamos con la cabeza candidato, equipo y programa que nos den tranquilidad de su capacidad para generar acuerdos, organizar adecuadamente las instituciones y ser eficientes en el uso de los conocimientos y los escasos recursos.

Escojamos con el coraz?n el partido que nos garantice una visi?n y compromiso con la justicia social y la preferencia por los pobres, dirigiendo en su beneficio lo mejor de la acci?n gubernamental.

Pero ?mucho cuidado! No nos dejemos llevar a escoger con el h?gado a quienes solo nos ofrecen el odio hacia otros, la violencia como instrumento y su soberbia como garant?a de su val?a.

No caigamos en la trampa del populismo.

Miguel Angel Rodr?guez

Ex Presidente de la Rep?blica

Fecha de publicaci?n: 11-Diciembre-2017

Fuente: larepublica.net