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Categoría: Disyuntivas
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Disyuntivas

Dr. Miguel Angel Rodr?guez Echeverr?a

El se?or presidente de EE.UU. Donald Trump el 11 de agosto manifest?: ?Venezuela no est? muy lejos y la gente est? sufriendo y est? muriendo. Nosotros tenemos muchas opciones para Venezuela, incluyendo una posible opci?n militar, si fuese necesario?.
Esta declaraci?n ha dado origen a un debate respecto a esa posibilidad, que conf?o nunca se convierta en realidad.

Quienes estamos comprometidos con la paz, la justicia y los derechos humanos no podemos estar de acuerdo con intervenciones militares unilaterales de una naci?n en los asuntos de otras naciones.

Desde la Paz de Westfalia en 1648 ?con dificultades y altibajos? la humanidad ha venido tratando de lograr instituciones que permitan al derecho internacional resolver pac?ficamente los conflictos entre las naciones.

Desde la creaci?n de las NN.UU. y la aprobaci?n de los tratados sobre derechos humanos de esa organizaci?n mundial y desde la aprobaci?n de los tratados sobre estos temas en Europa y en Am?rica, el derecho internacional adopt? la defensa internacional de los derechos humanos frente a violaciones cometidas por los propios estados. Esto convirti? a la persona ?y no solo a los estados y sus organizaciones? en sujetos del derecho internacional.

En nuestro continente ha sido ardua y dif?cil la lucha contra la doctrina Monroe de ?Am?rica para los americanos? interpretada como derecho unilateral de EE.UU. para intervenir militarmente en este hemisferio.

Casi todos repudiamos las intervenciones militares de EE.UU. despojando a M?xico de buena parte de su territorio en el siglo XIX, o invadiendo con sus marines diferentes naciones de Am?rica Latina en el siglo XX.

Este es un tema en el cual he estado comprometido. Informo a los j?venes de mis antecedentes.

Cuando estudiaba mi doctorado en la Universidad de California Berkeley con una beca de la AID del gobierno de EE.UU., se dio la invasi?n en 1965 a Rep?blica Dominicana. Estaba convencido de que los acuerdos y tratados de la OEA hac?an ileg?tima esa intervenci?n armada.
Me arriesgu? a no poder terminar mi doctorado pues carec?a de capacidad econ?mica para hacerlo por mi cuenta, y ya estaba casado con Lorena y con la alegr?a de tener la responsabilidad de nuestro primog?nito Miguel Alberto (qdDg), quien reci?n hab?a cumplido 14 meses de edad. Pero adem?s del problema financiero, me arriesgu? a que se me cancelara la visa de estudiante.

Escrib? al se?or Dean Rusk, secretario de Estado del gobierno del presidente Lyndon Johnson renunciando la beca por motivo de esa invasi?n, y solicitando se me permitiera mantener la visa de estudiante para poder terminar mi doctorado. Debo agradecer al secretario de Estado Rusk que me respondiera personalmente la carta se?al?ndome que el gobierno de mi pa?s hab?a aprobado esa invasi?n e incluso hab?a enviado un grupo de polic?as ?lo que mucho me doli?? y que me mantendr?a la visa. A la Universidad de California agradecer? siempre que se me nombr? asistente de investigaci?n para poderme financiar la culminaci?n de mi doctorado.

Este es un claro antecedente de mi sostenida oposici?n a acciones como la que avisa como posible el se?or presidente Trump.

Pero de igual manera me he manifestado reiteradamente en favor de que las naciones latinoamericanas asumamos nuestra responsabilidad y no les demos la espalda a las acciones de alguno de nuestros gobiernos que violen groseramente los derechos humanos y rompan las reglas fundamentales del gobierno democr?tico y del estado de derecho.

Particip? como observador voluntario en las elecciones de Panam? el 7 de mayo de 1989. El dictador militar Noriega, al perder estrepitosamente su candidato, anul? esos comicios y sus ?d?berman? agredieron violentamente a los candidatos a la presidencia Endara y a la vicepresidencia Ford. Fui testigo de estas inauditas violaciones a los derechos humanos y a la democracia, e interced? personalmente ante varios gobiernos de Am?rica Latina a que se tuviera la iniciativa para condenar esas graves acciones contra la democracia ?que apenas se estaba consolidando en nuestra regi?n? y contra los derechos humanos. Quienes as? intercedimos no tuvimos ?xito. Meses despu?s se dio una invasi?n de EE.UU. a Panam? que debi? haberse evitado y que no puedo justificar.

Estos antecedentes fortalecieron mi convicci?n, cuando se dio el caso de la violaci?n a la democracia en Per? por parte del presidente Fujimori que cerr? el congreso, de que era necesario contar con instrumentos para la defensa de la democracia. Por eso, en 2001 mi gobierno fue uno de los principales impulsores de la cl?usula democr?tica en el proceso de Cumbres de Am?rica, y de la Carta Democr?tica Interamericana en la OEA. La Carta Democr?tica Interamericana se aplic? por primera vez en contra del golpe de estado al presidente Ch?vez de Venezuela en abril de 2002, siendo yo presidente del Grupo de R?o que se hallaba reunido en San Jos?.

La presi?n para el retorno a la democracia de Venezuela no debe venir de una amenaza de intervenci?n militar de EE.UU. sino de la actuaci?n seria y responsable de los gobiernos miembros de la OEA.

Gracias a Dios, Argentina, Brasil y Ecuador ya no le dan el apoyo de anta?o al r?gimen chavista, y el gobierno mexicano cambi? una justificada pol?tica ?de extremo no intervencionismo? de muchos a?os, y asumi? el liderato en buscar una posici?n fuerte de censura al gobierno del presidente Maduro en la OEA.

Pero la OEA ha sido incapaz de aprobar la aplicaci?n de la Carta Democr?tica Interamericana al gobierno de la Rep?blica Bolivariana de Venezuela ante el abandono de la democracia que ha efectuado, y que cada vez es m?s grave y evidente. Y ha sido incapaz de hacerlo a pesar de la valiente y muy informada posici?n del se?or secretario general Almagro lo que deja en claro que esta falencia es responsabilidad de los estados miembros.

Miguel Angel Rodr?guez

Ex Presidente de la Rep?blica

Fecha de publicaci?n: 4-Setiembre-2017
Fuente: larepublica.net