Disyuntivas

Durante los ?ltimos a?os los cambios en las condiciones de empleo en las naciones de altos ingresos han generado importantes investigaciones y discusiones relativas a la afectaci?n de los empleos y al crecimiento de la desigualdad.
Un estudio de Citi y la Universidad de Oxford con datos del Banco Mundial se?ala que en EE.UU. un 47% de los empleos podr?a ser reemplazado por la automatizaci?n, en la OCDE un 57% y en China un 77%. Dif?cilmente nosotros tendremos un riesgo menor al del promedio de los pa?ses de la OCDE.
Si ya llevamos m?s de seis a?os con niveles de desempleo inaceptablemente altos, ?ad?nde nos podr?a conducir el avance de la automatizaci?n?
?Si los due?os de los procesos de automatizaci?n reciben la productividad marginal de su capital, como se establecer? la distribuci?n de los ingresos para evitar una enorme concentraci?n de las rentas? Se ha determinado que en las ?ltimas d?cadas en una mayor?a de los pa?ses se da una disminuci?n en la participaci?n de los trabajadores en el valor de la producci?n que en buena parte se explica por una disminuci?n del precio de la inversi?n.
Estas preocupaciones se dieron desde la ?poca de la Revoluci?n Industrial y llevaron a Marx a visualizar la concentraci?n de las rentas en muy pocas manos y una vida de miseria para las grandes masas de trabajadores con salarios de subsistencia. Y todos sabemos cu?n diferentes han sido los resultados. Pero entonces se trataba de m?quinas que requer?an muchos operadores. ?Ser? diferente con la automatizaci?n? Ahora el cambio tecnol?gico se difunde con m?s velocidad y afecta una mayor gama de tipos de empleos.
No lo sabemos. No sabemos c?mo responder?an las capacidades extraordinarias de adaptaci?n e innovaci?n que desarrollan espont?neamente las sociedades. No sabemos cu?l ser? la capacidad creadora de la evoluci?n social, mediante las much?simas pruebas por tanteo y error que desarrollaran las personas en esas nuevas circunstancias.
Lo que s? sabemos, dado el impacto que la automatizaci?n ya ha tenido en los pa?ses m?s desarrollados y su afectaci?n en los empleos, es que la principal manera para enfrentarla es generando puestos en actividades que requieran habilidades para percibir y manipular, para crear y para interactuar socialmente, pues esas habilidades caracterizan los tipos de trabajo que tienen menos posibilidades de ser suplantados.
El cambio tecnol?gico que abarata la producci?n fabril en pa?ses desarrollados puede afectar nuestra exportaci?n de bienes y el empleo. Las mejores armas para prevenir ese desempleo en nuestro caso son el crecimiento de los servicios y de su exportaci?n, y la intensificaci?n y cambio en la capacitaci?n de las personas en nuevas habilidades y su constante actualizaci?n.
Pero es importante, adem?s, prever algunos cambios institucionales que podr?an servir si se da un crecimiento del desempleo por estas circunstancias. Ese desempleo afectar?a especialmente a las personas menos educadas, y har?a a?n m?s grave la prevaleciente situaci?n de pobreza y de trabajos informales que generan muy poco ingreso a las familias.
Una respuesta puede ser la creaci?n de un ingreso b?sico igual para todos los habitantes del pa?s, idea que desde hace varios siglos ronda entre los pensadores sociales.
Pero un programa de ingreso b?sico no se ha experimentado. Los estudios emp?ricos que existen se?alan que las transferencias de ingreso no afectan la disposici?n a trabajar ni incrementan el consumo de tabaco y alcohol, pero ellos no son conclusivos pues se trata de transferencias condicionadas y no generalizadas.
Esto podr?a resolverse en un futuro tanto con estudios que se est?n llevando a cabo en Finlandia con las personas desempleadas por la disminuci?n de actividades de Nokia (Free Cash in Finland. Must Be Jobless, The New York Times 17 de diciembre de 2016) como a?n en mayor grado por el enorme experimento social que se desarrollar? por 12 a?os en Kenia, con 26 mil personas pobres recibiendo la transferencia y empleando cuatro grupos con la metodolog?a de prueba aleatoria controlada.
Los interesados pueden encontrar informaci?n muy importante para la justicia social y la eficiencia de nuestros programas en http://basicincome.org/ y en https://givedirectly.org/basic-income.
Para su aplicaci?n a nuestro pa?s se debe determinar su costo, deduciendo del monto de los ingresos el gasto actual en los programas que con el ingreso b?sico se pueden reemplazar. Ser?a necesario, tambi?n, determinar el ahorro que se obtendr?a si se restringe el pago solo a personas en condici?n de pobreza, as? como los costos econ?micos de administrar esa restricci?n y otros posibles costos en corrupci?n, desvi? de recursos y clientelismo originados en esta limitaci?n.
Nuestras autoridades sociales y de planificaci?n y los partidos pol?ticos bien har?an en estudiar este tema.
Miguel Angel Rodr?guez