Disyuntivas

Dr. Miguel Angel Rodr?guez Echeverr?a

Todos est?bamos angustiados por la llegada del hurac?n Otto. Con su paso, hoy Costa Rica llora. La felicidad que en mucho alcanzamos siendo solidarios, hoy es tristeza que nos convoca a una solidaridad a?n mayor.

La fuerza destructiva de este hurac?n principalmente en Upala y Bagaces fue terrible. El dolor, la frustraci?n y la angustia en las caras de las personas afectadas no pueden ser descritas con palabras. Son sentimientos demasiado profundos que solo las im?genes pueden captar.

El amor del resto de los costarricenses para los hermanos que viven esta tragedia es un b?lsamo que alivia su pena. Debemos ser generosos material y espiritualmente en dar confort a nuestros compatriotas.

Nada se compara, por supuesto, con el tormento de perder parientes y amigos en estas circunstancias. Para estas familias solo la fe en Dios y la esperanza en Su amor en medio de la dureza de la naturaleza, pueden aliviarles el sufrimiento.

Tambi?n sufren, claro, quienes han perdido sus casas, veh?culos y los bienes muebles acumulados durante toda una vida de trabajos y ahorros, y que en muchos casos a?n los deben. Enfrentan un presente de privaciones y la incertidumbre y congoja de un futuro amenazador.

Las familias que han tenido que abandonar sus casas y habitar precariamente en refugios o con parientes y amigos, as? como las comunidades que han perdido sus v?as de acceso, tuber?as o tendidos el?ctricos, pasan dificultades que hacen muy dura su vida cotidiana y las empobrece.

Las tareas de reconstrucci?n, limpieza y recuperaci?n que tienen por delante nuestros hermanos son inmensas.

El gobierno, todos los ciudadanos, deberemos financiar la reconstrucci?n de lo p?blico y lo privado de las familias con menores recursos.

Todo esto demandar? una solidaridad nacional que en el pasado hemos sabido demostrar, y que estoy seguro brillar? con nuevos fulgores.

Tambi?n debemos expresar nuestra gratitud y sentirnos orgullosos, por las actividades de todas las personas funcionarias y voluntarias, que de manera profesional y dedicada, con sacrificio y capacidad, ayudaron a nuestros compatriotas en las zonas m?s afectadas.

Aunque a algunos nos cuesta creerlo, este es el primer hurac?n que penetra en nuestra geograf?a, despu?s de que nos visit? en el siglo XIX una tormenta tropical. Y quiera Dios que no nos visite ning?n otro. A pesar de la falta de experiencia, no sufrimos males a?n mayores gracias a las tareas previsoras de la Comisi?n Nacional de Emergencias, la polic?a, el Cuerpo de Bomberos, la Cruz Roja y otras entidades que desde hace muchos a?os vienen elaborando y revisando sus planes para atender emergencias de la naturaleza. Es ejemplar la vocaci?n de servicio que los costarricenses demuestran cuando se presentan circunstancias dif?ciles. Esta es una nueva ocasi?n en la cual esa caracter?stica resalta.

En la tragedia la previsi?n es una lecci?n que debemos aprender. Desde la Independencia, en muchas circunstancias, la actitud previsora ha caracterizado a nuestra naci?n. Ojal? estos buenos resultados nos incentiven a ser tambi?n previsores ante serios problemas que podr?an da?ar nuestro bienestar si no los atendemos desde ahora, y a unirnos para anticiparlos y desde ya resolverlos

Ahora la eficiencia de los entes p?blicos y la solidaridad de todos deben relucir cooperando para la reconstrucci?n de los haberes perdidos por las personas damnificadas.
Un?monos para pedir a Dios d? fortaleza a las v?ctimas y para ayudarlas ante la tragedia creada por el hurac?n Otto. Y saquemos ense?anzas de esta triste ocasi?n.

Miguel Angel Rodr?guez

Ex Presidente de la Rep?blica

Fecha de publicaci?n: 28-Nov-2016

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