Disyuntivas
Resentido Ca?n mata a Abel. Y con indiferencia reclama no ser guardi?n de su hermano.
Resentimiento e indiferencia no son sentimientos nuevos. Forman un c?rculo vicioso: quienes tienen ?xito pretenden aislarse sin responsabilidad ante quienes se sienten perdedores, y los perdedores consideran que su situaci?n la causan los ganadores cuyo progreso envidian.
Hoy resentimiento e indiferencia engendran desconcierto y violencia. Y por su predominio sufre la racionalidad.
En el Reino Unido ambos sentimientos llevan a una mayor?a a escoger en contra de sus propios intereses votando a favor del Brexit.
Surge ese voto de muchas circunstancias. De la indiferencia de los exitosos frente a los perdedores de la Gran Recesi?n. Del miedo a la globalizaci?n, a lo externo y diferente. De medios de comunicaci?n y de populistas demagogos que promueven odio y temor ante los inmigrantes. Del desprestigio de los partidos de centro (m?s racionales y menos emotivos) ante las complejas demandas de la ciudadan?a a los gobiernos, el acelerado cambio tecnol?gico y la inmediatez de la comunicaci?n. De la enmara?ada burocracia europea. De la desconfianza en pol?ticos y expertos.
De manera similar resentimiento e indiferencia dan fuerza al populismo nacionalista que casi gana los comicios presidenciales en Austria, que en Francia encabeza las encuestas y que pretende en varias naciones forzar referendos parecidos al brit?nico.
En los Estados Unidos condiciones parecidas hacen a Trump candidato presidencial del Partido Republicano.
En Am?rica Latina tiene un origen parecido el renacer populista que se da en nuestro siglo (Chavismo, Kirchnerismo, Orteguismo, etc.).
Y en nuestro pa?s esas causas dan vida al ensayo de un cambio que nadie ni conoce, ni puede hacer operativo.
?Se ha acabado el campo para la racionalidad, la tolerancia, la moderaci?n, los partidos dem?crata-liberales sean de centro izquierda o de centro derecha?
No creo. No creo que estemos camino a renunciar al pensamiento cient?fico, cr?tico, basado en resultados y no en pasi?n y dogma que venimos desarrollando en Occidente desde el Renacimiento.
Desde ?la muerte de las ideolog?as? estamos tratando de aprender que ese pensamiento racional sea abierto y tolerante, humilde y abierto al progreso por prueba y error. En ese camino debemos perseverar quienes estamos convencidos de las ventajas de la democracia liberal. Pero ello no es suficiente, como lo demuestran los populismos que nos agobian.
Ahora, para vencer la indiferencia y el resentimiento, nuestro pensamiento debe renovarse, ser m?s humanista, ser cristiano sustentado en el amor al pr?jimo y comprometido realmente con el bien com?n.
Quien se gu?a por el amor a sus semejantes y la b?squeda de instituciones que promuevan creaci?n de oportunidades para los m?s d?biles, no puede ser indiferente ante las angustias ajenas.
No surge el resentimiento cuando nos unimos en un esfuerzo compartido.
Los moderados debemos redefinir nuestro mensaje de manera que luzca menos cerebral y economicista, y atraiga las emociones por su pasi?n en el compromiso en favor de nuestros semejantes. Solo as? podremos ser pr?cticos y salvar la racionalidad pragm?tica del embate de irracionales populismos.
Miguel Angel Rodr?guez