Disyuntivas
Este 16 de abril cumpli? a?os. Pero su gestaci?n fue mucho mayor a nueve meses. Fue m?s bien de 14 a?os.
Se empez? a formar un d?a cargado de ilusiones, con la mirada puesta en el futuro, en hacer el bien, en medio de la algarab?a de muchas personas llenas de pasi?n que sab?an que la construcci?n de sus sue?os demandar?a luchas y sacrificios.
Fue en 1987 en la presentaci?n de mi precandidatura en el PUSC para la elecci?n presidencial de 1990.
Aquel d?a en el Sal?n Kamakiri, al solicitar el apoyo a mis copartidarios, record? el dolor que causaba a tantas familias la falta del padre que abandona a su hijo. Reclam? que la gran mayor?a de los hogares en esas condiciones se ubicaba entre las familias pobres. Denunci? el problema del machismo y sus costos para las mujeres. Lament? la falta que hace el rol del padre en la crianza y formaci?n de los hijos. Compart? mi consternaci?n por las angustias de la madre que en su rancho hace lo imposible por alimentar a sus hijos sin ninguna ayuda.
Muchos amigos me conminaron a eliminar ese tema. Era un tema muy espinoso, me dijeron, que asustaba a los votantes masculinos, a quienes no se les deb?a predicar ni exigir responsabilidades en esta materia.
Pero hab?a visto el sufrimiento de madres e hijos abandonados por los padres. Lorena hab?a practicado su voluntariado en Los Hogarcitos creados para dar una acogida m?s humana y menos institucional a los ni?os declarados en abandono, y viv?a los dolores de estos peque?os. Y adem?s el problema de la irresponsabilidad masculina por los hijos iba en aumento.
Anunci? mi decisi?n de enfrentar ese problema. Que no era f?cil.
Luego, las campa?as pol?ticas, el ejercicio de la diputaci?n y sobre todo la ?ntima relaci?n trabada por Lorena con mujeres en las m?s diversas condiciones a lo largo de todo el pa?s, y su involucramiento en los temas de mujer y de ni?ez abandonada, confirmaron nuestro prop?sito.
En la campa?a de 1998 propusimos una intervenci?n subsidiaria del Estado para garantizar la pensi?n a cargo del padre en favor de madres e hijos, y que el Estado adquiriera los derechos para recuperar su importe con un tr?mite expedito en los tribunales.
Ese proyecto no logr? apoyo legislativo, pero Lorena hizo de este problema parte de las prioridades del trabajo que desarroll? como Primera Dama. Volvimos nuevamente a la carga, creando una comisi?n especial para proponer una soluci?n, con el apoyo de universidades p?blicas, organizaciones del voluntariado, tribunales de familia y especialistas en la materia. Esa comisi?n logr? formular una propuesta muy superior a la que se hab?a planteado en campa?a, y el 3 de agosto del 2000 enviamos a la Asamblea Legislativa el proyecto de Ley de Paternidad Responsable, que muy pronto entr? en vigencia el 16 de abril de 2001.
Se cre? y puso a operar el Laboratorio de ADN de la CCSS para que los padres que no aceptaran la paternidad que al declarar el nacimiento les imputara la madre, la pudiesen impugnar.
Las madres empezaron a declarar qui?n era el padre. Desapareci? la oprobiosa designaci?n de hijo de padre desconocido y se redujeron a menos de una cuarta parte las inscripciones ahora denominadas de padre no declarado. Y miles y miles de padres empezaron a tomar consciencia y ejercer su paternidad dando apoyo y cari?o a sus hijos.
Miguel Angel Rodr?guez