Disyuntivas
Celebramos los acuerdos sobre cambio clim?tico alcanzados en Par?s. Desde el Protocolo de Kioto hace 18 a?os se trata de lograr un acuerdo global que signifique una disminuci?n constante y verificable de las emisiones de CO2 durante este siglo.
Sabemos el inmenso peligro que significa el aumento de temperatura causado por la actividad humana desde la Revoluci?n Industrial. Debemos, pues, evitar al menos parte de ese cambio clim?tico. Y despu?s de muchos intentos se logr? cerrar una negociaci?n que es base para un protocolo ejecutable en 2020.
El acuerdo esencialmente lo forman compromisos nacionales para limitar sus emisiones, y fija un objetivo m?s ambicioso en l?mite de temperatura. En el pasado fue no llegar a un aumento de m?s de 2 grados cent?grados por encima de su nivel en la era preindustrial. Ahora se fija un l?mite de 1,5 grados.
Como conocemos el peligro pero no el impacto exacto de cada peque??simo aumento de la temperatura, un l?mite inferior da m?s seguridad. Ahora hay una meta global compartida y compromisos diferenciados de las naciones para limitar el calentamiento.
Tambi?n se acuerda que los pa?ses m?s ricos financien a las naciones en desarrollo para lograr sus objetivos sobre emisiones.
Se se?ala en el pre?mbulo ?que tiene menor fuerza en derecho internacional? una meta de al menos 100 mil millones de d?lares por a?o y se indica que se deben incluir las estrategias espec?ficas de los pa?ses que ser?n asistidos.
Se establece un sistema transparente y uniforme para medir las reducciones de emisiones de carb?n, y se hace tomando en cuenta las diferencias de capacidades y el conocimiento colectivo de todos los pa?ses.
El Acuerdo de Par?s adem?s establece que todos los pa?ses deben alcanzar pronto su pico de contaminaci?n para empezar a reducir las emisiones, de manera que en la segunda mitad del siglo cualquier emisi?n de carbono sea compensada por un aumento de la absorci?n por nuevos bosques y por nuevas tecnolog?as.
Por primera vez se reconoce la necesidad de prevenir, minimizar y atender los da?os y p?rdidas asociados con el cambio clim?tico, lo cual es un avance muy importante para los pa?ses pobres insulares o con litorales, expuestos al aumento del nivel del mar.
Cada cinco a?os los Estados deber?n someter nuevas metas para reducir emisiones. Esta es una de las m?s importantes contribuciones, pues las metas de las naciones son voluntarias y las actuales est?n lejos alcanzar los objetivos globales de reducci?n del calentamiento.
En conservaci?n de bosques nuestro pa?s ha ejercido un enorme liderazgo. Se estableci? en Par?s el mecanismo REDD (sigla en ingl?s para Reducci?n de Deforestaci?n y de la Degradaci?n de los Bosques) que adopta nuestro sistema de pago por servicios ambientales (PSA).
Este es el mayor reconocimiento a la tarea de los bosques de compensar la contaminaci?n humana de la atm?sfera.
El PSA se genera en 1996-1997 y se pone en ejecuci?n con el cobro de impuestos a los combustibles contaminantes en 1998: el que contamina, paga; el que mitiga, gana. La Concertaci?n Nacional con su aprobaci?n del Consenso por un Futuro Compartido consolid? y dio vigencia de largo plazo al PSA que ahora recoge con vigor el Acuerdo de Par?s.
Mi gratitud a los costarricenses que lo lograron en ese gran proceso de creaci?n de acuerdos. Tambi?n mi reconocimiento ?y debe ser de todos? a nuestra compatriota Christiana Figueres que se ha distinguido por su h?bil conducci?n del proceso que culmin? y arranca en Par?s.
Miguel Angel Rodr?guez