Disyuntivas
El anuncio simult?neo de los presidentes Obama y Ra?l Castro de una reanudaci?n de relaciones diplom?ticas despu?s de m?s de 50 a?os, no es la conclusi?n de un proceso sino un camino que se abre. Un dif?cil camino para que Cuba pueda encontrar el progreso, la libertad y la vigencia de los derechos humanos. Un camino que puede permitir a EE.UU. mejorar sus relaciones interamericanas. Un camino que podr?a dar lugar a un renacimiento de la OEA. Pero es un camino, no un arribo. Es una posibilidad, no un hecho cumplido.
En ese recorrido se requiere mucha creatividad para vencer serios obst?culos.
Algunos obst?culos surgen de la ira justificada de los cubanos perseguidos y de los amantes de la libertad, ante el dolor de las v?ctimas por violaciones a los derechos humanos y a la libertad en Cuba, y as? lo entendemos quienes hemos apoyado esas luchas frente a toda dictadura. Otros surgen del af?n de los dirigentes cubanos en el poder por mantener sus prerrogativas. Tambi?n est?n los ligados a los intereses electorales en EE.UU. Y otros surgen de las posiciones ideol?gicas y las conveniencias electorales en Latinoam?rica de explotar posiciones antinorteamericanas.
Las experiencias de las ?ltimas d?cadas muestran que la libertad, la vigencia de los derechos humanos y la democracia no se pueden imponer a la fuerza desde afuera, y reafirman la convicci?n de quienes creemos que esas instituciones solo pueden ser conquistadas ?y a diario reconquistadas? por las propias personas que constituyen una naci?n.
Otras realidades hist?ricas nos se?alan que las sanciones econ?micas solo alcanzan sus objetivos cuando estos son muy concretos y limitados, y ellas se imponen por una gran parte de las naciones al pa?s sancionado. M?s bien, en el interminable avance en pos de la libertad, la historia nos demuestra que los intercambios con sociedades m?s adelantadas en esa senda ayudan a seguirla, a naciones en las que imperan autoritarismos y dictaduras. Pero este resultado ni es inevitable ni tampoco r?pido, como lo demuestran China y Vietnam.
En el ?ltimo siglo va surgiendo y fortaleci?ndose la idea de que los derechos humanos son derechos fundamentales que merecen protecci?n por parte de organismos internacionales. Y poco a poco la democracia se va constituyendo en uno de esos derechos naturales que ameritan protecci?n internacional. Pero el derecho internacional a?n carece de fuerza para imponerse.
Las acciones requeridas para tener ?xito en estas importantes metas para Am?rica requerir?n creatividad, paciencia y constancia. Y un gran apoyo a la libertad, los derechos humanos y la democracia de las naciones de Am?rica Latina y Europa, y de sus organizaciones acad?micas y de voluntariado.
Apertura comercial, intercambios culturales, art?sticos, deportivos con Cuba promover?an all? los valores de la libertad y la dignidad humanas. Cuba en una OEA que promueva los derechos humanos y la democracia se rozar?a intensamente con esos valores y estar?a sujeta a las recomendaciones de la Comisi?n Interamericana de Derechos Humanos. Y si se generalizara en Am?rica la vigencia de las instituciones interamericanas de defensa de los derechos humanos, los gobernantes cubanos acabar?an, espero, aprendiendo a respetarlos..
Miguel Angel Rodr?guez