ALTERNATIVAS
Miguel ?ngel Rodr?guez E.

Para Costa Rica defender la libertad, la dignidad y los derechos humanos de las personas es parte de nuestro ADN. Forma parte de nuestras m?s arraigadas convicciones y tradiciones. Nuestra cultura, a pesar de todas las fallas que como humanos hemos cometido en nuestra historia, est? profundamente comprometida con la idea de que cada persona est? hecha a imagen de Dios, y que todas merecen el respeto de los dem?s, y en especial del Estado.
Por eso no son de extra?ar las acciones de nuestros gobiernos en defensa de la libertad, la justicia y la democracia, y en pro de la vigencia plena de los derechos humanos en nuestro continente. As? procedieron nuestros gobiernos defendiendo la democracia y los derechos humanos en la Am?rica Central del siglo XIX, especialmente con la Campa?a Nacional de 1856; con su apoyo en 1908 para la formaci?n en Centroam?rica del primer tribunal internacional; con la propuesta en 1923 de don Alejandro Aguilar Quir?s en la Conferencia Panamericana de Santiago para establecer un tribunal de justicia internacional; con la argumentaci?n del expresidente don Julio Acosta, quien estaba ejerciendo la Canciller?a de nuestro pa?s en 1945, en defensa de la conveniencia de establecer una red internacional para la defensa y promoci?n de los derechos humanos y se?alando que la creaci?n de esas instancias no implicaba un dem?rito para la soberan?a nacional; con la pol?tica de los presidentes Echandi y Carazo de no reconocimiento de gobiernos nacidos de golpes militares; con las luchas del presidente Jos? Figueres en contra de las dictaduras; con las posiciones en la ONU del canciller Fernando Volio Jim?nez y de tantos otros en contra de la tortura, para establecer el Alto Comisionado de los Derechos Humanos, en favor de la defensa internacional de los derechos humanos y del desarme; con la promoci?n de la Paz en Centro Am?rica por el presidente ?scar Arias; y finalmente con las iniciativas del gobierno que tuve el honor de presidir de incorporar la Cl?usula Democr?tica al proceso de las Cumbres de las Am?ricas, en Quebec, y de promover y aprobar la Carta Democr?tica Interamericana.
Por eso es nuestro deber levantar la voz y acudir a las instancias internacionales a denunciar las violaciones a la vida, a la libertad, a los derechos humanos y al estado de derecho que se han dado en Nicaragua.
Estas violaciones vienen a culminar un proceso de acciones en contra de la libertad y la democracia que se vienen efectuando por el r?gimen del presidente Daniel Ortega desde 2007, cuando volvi? a ejercer la presidencia que gan? con solo 37% de los votos, gracias a que por negociaciones con un sector de la oposici?n logr? que se bajara el m?nimo requerido para ser electo a solo 35%, y a que -por las mismas negociaciones- se dividi? el liberalismo.
Para las elecciones de 2016 el presidente Ortega fue reelecto para un tercer per?odo con crecimiento indebido y apabullante de la concentraci?n del poder autocr?tico que ejerce conjuntamente con su se?ora esposa Rosario Murillo, ahora vicepresidenta de Nicaragua.
Para esas elecciones el presidente Ortega -quien ejerce claro dominio sobre el ?rgano electoral- no acept? observadores internacionales.
Luego se despoj? -por decisi?n de la Corte Suprema sometida al ejecutivo- de la representaci?n del principal partido de oposici?n a su dirigente tradicional, entreg?ndolo a un amigo del sandinismo. Luego tambi?n se invalid? la representaci?n de otro peque?o partido opositor.
Despu?s se invalid? la candidatura presidencial del candidato por la Coalici?n Nacional por la Democracia.
Posteriormente el Consejo Supremo Electoral anul? la credencial de los 28 legisladores opositores electos en 2011.
Hoy la sangre de los j?venes vertida, el asesinato de un periodista, la invasi?n policial a universidades y a iglesias y las acciones de bandas de delincuentes paramilitares reclaman a la consciencia patria nuestra ayuda.
Debemos hacerlo con prudencia de vecinos, que adem?s respetamos la soberan?a del pa?s hermano y que en nuestro territorio damos albergue a cientos de miles de sus ciudadanos.
Pero debemos hacerlo en defensa de los derechos humanos que en nuestro continente incluyen el derecho a vivir en una democracia en la cual se respete el estado de derecho.
Lo que es as? -al menos en parte- por nuestras iniciativas con la Cl?usula Democr?tica y la Carta Democr?tica Interamericana.
Para ello es importante participar activamente promoviendo la acci?n de los organismos del sistema interamericano (Secretar?a General, Consejo Permanente, Comisi?n Interamericana de Derechos Humanos, Relator?a para la Libertad de Expresi?n y Asamblea General y eventualmente la Corte Interamericana de Derechos Humanos) en defensa de la vida, la libertad y los derechos humanos que incluyen la democracia. Para ello contamos con el Pacto de San Jos?, los otros pactos interamericanos y la Carta Democr?tica Interamericana.
La Asamblea legislativa ya se ha pronunciado. Tiene la palabra el Poder Ejecutivo a quien compete la conducci?n de nuestras relaciones internacionales.
Miguel Angel Rodr?guez
Fuente: diarioextra.com