Miguel ?ngel Rodr?guez E.

Vote con entusiasmo el pasado 4 de febrero por el socialcristianismo y por su candidato don Rodolfo Piza. Un voto en el cual se unieron mis convicciones ?ticas y pol?ticas; mis preocupaciones por el bienestar de todos los costarricenses; mi amor a la libertad, a la dignidad y a los derechos humanos; mi compromiso con la fraternidad cristiana, la eficiencia econ?mica y la educaci?n como instrumento de oportunidades, convivencia civilizada y superaci?n personal; y mi apego a la justicia sin discriminaciones y entre generaciones, y a la paz, la tolerancia y la seguridad ciudadana. Un voto marcado por mi profunda gratitud con los socialcristianos de todo el pa?s que me llevaron a la presidencia y con quienes he compartido luchas desde 1957, y tambi?n marcado por mi profunda admiraci?n y cari?o por don Rodolfo Piza.
Para el 1 de abril mi partido no est? en la contienda. Votar? en ejercicio de mi derecho y mi deber ciudadano, pero lo har? privadamente. No participa mi partido.
Respeto profundamente las decisiones de mis amigos y compa?eros de partido que le han dado su apoyo p?blico y han comprometido su ayuda con cualquiera de los dos se?ores candidatos.
Est?n en todo su derecho, pero adem?s estoy seguro que con sus aportes personales y conocimientos podr?n mejorar mucho las l?neas de acci?n del gobierno que resulte, sea este del Partido Restauraci?n Nacional o del Partido Acci?n Ciudadana.
Con sus adhesiones para esta segunda ronda electoral ya han elevado el discurso pol?tico de la contienda.
Yo propuse una meta. Llame a los candidatos se?ores Alvarado y a los partidos tradicionales a forjar una alianza pol?tica que tuviera mayor?a en la Asamblea Legislativa. As? se asegurar?a apoyo legislativo para un programa de gobierno preestablecido. Hemos vivido ya durante varios gobiernos las dificultades para que las agendas del ejecutivo se puedan aprobar, y ello ha significado un grave costo para los ciudadanos.
El fraccionamiento pol?tico nos hace tener Presidentes que no cuentan con el apoyo de una mayor?a parlamentaria.
Por esa circunstancia desde el informe presidencial del primero de mayo de 2001 propuse que cambi?ramos nuestro r?gimen presidencialista por uno semi-parlamentario -al estilo de Francia y Finlandia- para que el gobierno requiriese tener el apoyo de una mayor?a en la Asamblea Legislativa.
C?mo esa iniciativa, que luego se tradujo durante mi gobierno en una propuesta de reforma constitucional para implementarla, no fue aprobada y ni siquiera mereci? una seria discusi?n, ahora la vigencia del multipartidismo nos ha colocado en una situaci?n de evidente contradicci?n entre el r?gimen constitucional de gobierno presidencialista y la realidad pol?tica multipartidista.
En esta segunda ronda electoral el partido que gane la presidencia de la rep?blica contar? con una importante pero muy peque?a fracci?n parlamentaria (solo 24,5% o 17,5% de los integrantes de la Asamblea Legislativa).
Por eso y por los antecedentes inmediatos, cre? y creo, con la humildad de saber que puedo estar equivocado pero sin que nadie me lo haya demostrado, que la segunda vuelta electoral era una buena ocasi?n para actuar como si se tuviera un sistema semi-parlamentario. Ello implicaba un gran reto para los dos se?ores candidatos don Fabricio y don Carlos, y para los otros dos partidos con importantes fracciones de legisladores, el PLN y el PUSC.
Muy temprano el PLN decidi? que no apoyar?a a ninguno de los dos candidatos lo que -por el tama?o de su fracci?n- hizo mucho m?s dif?cil para cualquiera de ellos consolidar una alianza pol?tica con mayor?a parlamentaria.
En estas condiciones entiendo que mi deber es mantenerme al margen sin hacer p?blica mi preferencia entre partidos y candidatos, y desde ya llamar a los socialcristianos, a todos, a la uni?n a partir del 2 de abril.
Miguel Angel Rodr?guez
Fuente: diarioextra.com