Miguel ?ngel Rodr?guez E.

Dr. Miguel Angel Rodriguez Echeverria

Que se puede progresar; que la pobreza no es un estado natural al que est? condenada una gran cantidad de familias; que podemos tener una clase media que satisfaga en mucho mayor medida sus necesidades materiales y disponga de tiempo y conocimientos para su superaci?n espiritual; son las m?s importantes lecciones que nos da la historia posterior a la revoluci?n industrial.

Pero esa misma historia nos demuestra que no todas las naciones han logrado su desarrollo.

Las que lo alcanzan han seguido pol?ticas econ?micas diversas en sus detalles, pero congruentes con la estabilidad monetaria y fiscal, la apertura al comercio exterior, el respeto al sistema de incentivos y de precios de los mercados y garantes de la propiedad. En su diversidad, los pa?ses exitosos incluso han experimentado la libertad en diversos grados. Algunas como Corea, Singapur y Taiw?n lo lograron con gobiernos autoritarios ben?volos, en culturas acostumbradas a altos niveles de autoritarismo.

Otras naciones han llevado adelante su transici?n en ambientes de democracia y libertad, con las reglas claras de un estado de derecho, como Jap?n, Finlandia, o Irlanda. Pero en estas se ha dado una comuni?n de intereses, un acuerdo entre los principales actores sociales y pol?ticos que, en lo esencial, han compartido una misma visi?n de futuro.

En las primeras, las estructuras autoritarias del poder han impuesto una visi?n de desarrollo. El ?xito inicial ha ido fortaleciendo las propuestas de sus l?deres autoritarios, lo que les permite seguir por muchos a?os transitando las rutas del progreso, claro aun y cuando se den errores, pecados y retrocesos.

En las segundas, la autoridad del dictador benevolente es sustituida por un acuerdo entre las ?lites y los ciudadanos, fundamentada en la confianza de estos ?ltimos en los primeros, y en el respeto de todos a la verdad, a la ciencia, a la t?cnica, al conocimiento.

Para nosotros, con nuestros valores y logros, la alternativa totalitaria no es aceptable, y adem?s, la historia y la ciencia nos demuestran que el poder enferma y pocas veces los dictadores son benevolentes.

Por eso necesitamos un gran acuerdo nacional para poder encaminarnos al desarrollo. Necesitamos construir una visi?n de futuro compartida. Solo as? lograremos superar la llamada trampa de los ingresos medios, que se manifiesta en que pocas de las naciones que alcanzan niveles de desarrollo similares al nuestro logran traspasar el umbral hacia su pleno desarrollo.

Ese acuerdo no significa unanimidad, pues eso dar?a poder de veto a cualquier grupo de inter?s. Significa un alto nivel de acuerdo entre los principales actores pol?ticos y su aceptaci?n por los m?s significativos sectores de la sociedad.

El grave problema de hoy es que vivimos la era de la posverdad, de los hechos alternativos, de la primac?a de las emociones y los resentimientos sobre la racionalidad en la toma de las decisiones colectivas. Vivimos lo que Mario Vargas Llosa ha llamado la civilizaci?n del espect?culo. No es que en el pasado fueran totalmente racionales esas decisiones, pero las mayor?as confiaban en mayor grado en las opiniones de los entendidos que por eso predominaban. En estas circunstancias, en muchos pa?ses y tambi?n entre nosotros, se ha perdido la confianza en los dirigentes, en los t?cnicos, en las ?lites empresariales y de conocimiento.

Esta campa?a pol?tica deber?a ser la mejor ocasi?n para que mediante el debate leal y sincero de las ideas y las propuestas, adelant?ramos en la construcci?n de esa visi?n de futuro compartida. En acordar las reformas a la educaci?n para hacerla pertinente a las necesidades de habilidades matem?ticas, cient?ficas y literarias que los j?venes requieren para un mundo de constante aprendizaje. En acordar las reformas al estado para que sus servicios sean eficientes, para que el gobierno y sus instituciones est?n permanentemente abiertos al cambio y a la introducci?n de las nuevas tecnolog?as y puedan proveer los bienes p?blicos indispensables para saltar al desarrollo.

Esos son nuestros retos fundamentales que se satisfacen poco a poco, gradual y progresivamente a trav?s de un tiempo que va mucho m?s all? de un solo per?odo presidencial.

Desdichadamente me parece que estamos lejos de poder enfrentarlos.

En esta campa?a electoral la educaci?n es una invitada ausente, salvo el importante tema para la libertad y la familia de la inadecuada a educaci?n para la sexualidad, donde la afectividad y sus requisitos y consecuencias solo aparecen en el t?tulo dado al tema por el MEP.

La reforma del estado es tema olvidado desde los a?os noventa.

Y a pesar del Acuerdo Nacional entre los Partidos Pol?ticos con Representaci?n Legislativa de este a?o, estamos muy lejos de discutir programas y debatir ideas en esta campa?a, aunque algunos candidatos lo han intentado.

?Seremos capaces de enfrentar con seriedad nuestros retos en las 7 semanas que faltan para las elecciones?

?Sabremos los ciudadanos escoger dirigentes comprometidos de verdad con programas que permitan el progreso del pa?s y disminuir la pobreza y la desigualdad, o se preferir?n los que realicen m?s demag?gicos ataques y apelen con mayor fuerza a la envidia, la frustraci?n y el resentimiento?

Miguel Angel Rodr?guez

Ex Presidente de la Rep?blica

Fecha de publicaci?n: 18-Diciembre-2017

Fuente: diarioextra.com


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