ALTERNATIVAS
Miguel ?ngel Rodr?guez E.

Este tipo de alianza entre una instituci?n superior de educaci?n y un medio de comunicaci?n es un magn?fico ejemplo de c?mo las investigaciones acad?micas pueden tener mayor y m?s r?pido impacto en la vida real de las personas.
Siguiendo parcialmente la metodolog?a avanzada para el ?ndice de Progreso Social, se trata de medir el nivel de satisfacci?n social de las mujeres con base en los productos de los que disfrutan, y no con sus costos ni con los insumos a los que tienen acceso.
En esto se separa de la tradici?n de medir la situaci?n de las mujeres en una comunidad por la brecha de g?nero que se d? en diversas ?reas al comparar los niveles que corresponden a las mujeres con los de los hombres.
En este ?ndice se trata, m?s bien, de medir las condiciones en que se encuentran las mujeres y el impacto de las medidas sociales, institucionales y normativas dise?adas para mejorar su situaci?n
La informaci?n se obtuvo con encuestas a mujeres profesionales y emprendedoras. La tem?tica se dividi? en cuatro ?reas: derechos civiles, educaci?n y academia, econom?a y empresas, y liderazgo p?blico y pol?tico.
La encuesta se realiz? en Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panam? y Per?.
Mis conclusiones: el progreso alcanzado es a?n muy pobre, lo que debe estimularnos a continuar la tarea.
Hay un gran desconocimiento entre las mujeres de la legislaci?n que en esas cuatro ?reas las ayuda a evitar la discriminaci?n, y a?n es m?s baja la proporci?n de ellas que se favorece con leyes e instituciones que tienen ese objetivo.
En la mayor?a de los pa?ses, el avance alcanzado en el sector p?blico y en derechos civiles es mayor al logrado en la academia y las empresas. Este es claramente el caso en Costa Rica.
Nuestro pa?s est? en general en los primeros lugares en los diversos campos analizados, pero es especialmente dura la tarea pendiente, por la discriminaci?n en contra de la mujer en cuanto a ingresos econ?micos y posiciones jer?rquicas en las empresas y la academia.
Tuve el privilegio de poder colaborar con Lorena y el gran grupo de mujeres capaces y valientes de los m?s diversos estratos socioecon?micos y regiones que a la par de ella dieron la lucha para establecer -por primera vez en el pa?s- una acci?n afirmativa: la cuota de 40% de los puestos en todos los comit?s y ?rganos del Partido Unidad Social Cristiana y en sus papeletas para elecci?n a cualquier cargo, que como m?nimo deber?a ser ocupada por mujeres. Fue aquella una lucha dif?cil en 1995 contra la cultura y los prejuicios que luego se convirti? en legislaci?n y ha ido mejor?ndose hasta llegar a la condici?n paritaria que hoy impera.
Tuve el honor de tener dos extraordinariamente valiosas mujeres como candidatas a la vicepresidencia que fueron ejemplares en el desempe?o de funciones claves del Poder Ejecutivo, se estableci? en el Gobierno la Ministra de la Condici?n de la Mujer y en las Municipalidades oficinas para atender asuntos de las mujeres en cada cant?n.
Se aprobaron y ejecutaron programas de gran val?a encabezados por la primera dama para dar oportunidades de superaci?n a las madres adolescentes, para privilegiar con gran ?xito los programas de detecci?n temprana del c?ncer c?rvico-uterino y de mama, se moderniz? el Hospital de las Mujeres (antigua Maternidad Carit), liberamos a las mujeres de la tutela de sus maridos para poder esterilizarse, y se aprob? la Ley de Paternidad Responsable; legislaci?n pionera mundialmente que dio a la madre el derecho de declarar fuera de matrimonio qui?n es el padre de su hijo, con recurso para el padre imputado que no lo acepte a someterse a un examen de ADN, y para ello se estableci? el laboratorio respectivo.
Hemos avanzado en la participaci?n de mujeres como estudiantes universitarias, pero no as? en el de las posiciones acad?micas. Los salarios para las mujeres siguen siendo menores para iguales tareas.
La participaci?n femenina en la fuerza laboral es entre nosotros muy baja, incluso en comparaci?n con las bajas tasas prevalecientes en Am?rica Latina.
Y la participaci?n de las mujeres en los puestos de mayor jerarqu?a en las empresas es muy limitada.
Para avanzar en estos campos, lo que es exigencia de la justicia y resulta en importantes avances en eficiencia econ?mica e innovaci?n, debemos todos colaborar en crear consciencia de sus ventajas y en hacer los cambios necesarios en nuestras esferas de competencia.
La justicia y el progreso son responsabilidad de mujeres y hombres.
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Miguel Angel Rodr?guez
Fuente: diarioextra.com