En el mundo entero el cambio tecnol?gico acelerado y la creciente automatizaci?n obligan a que la preparaci?n para laborar sea un proceso continuo a lo largo de la vida del trabajador.
Esto se da incluso para graduados universitarios, que ya no pueden contentarse con una simple actualizaci?n de sus conocimientos, y deben recurrir a cursos formales que se imparten de manera masiva en l?nea por entes especializados y por muchas universidades.
Nosotros somos parte de este mundo de nuevas relaciones entre educaci?n y trabajo, pero a la vez -por nuestro menor desarrollo- sufrimos en este campo otras realidades que claman por ser atendidas en aras de la justicia, la solidaridad y el progreso.
Uno de nuestros mayores problemas es el desempleo que desde el IV trimestre de 2010 ha estado entre 9 y 10 %, con la excepci?n de un solo trimestre de los 25 transcurridos. La tasa de informalidad llega al 45% de los trabajadores. Adem?s, ha ca?do la tasa de participaci?n y m?s de dos tercios de los desocupados tienen estudios inferiores a secundaria completa. Por otra parte, las familias pobres tienen la mitad de personas ocupadas por hogar que las no pobres y sufren una tasa de desempleo cinco veces mayor.
Estas circunstancias motivan el estancamiento de la pobreza y el incremento en la desigualdad que venimos sufriendo y que en mucho es resultado de una econom?a partida en dos. Por una parte un sector moderno y din?mico en mucho exportador de bienes y servicios; que demanda trabajadores con educaci?n al menos de secundaria completa, con ventajas para las personas con dominio de otro idioma, y habilidades literarias, num?ricas y tecnol?gicas. Otro sector tradicional con poco dinamismo, que no genera empleo suficiente para la poblaci?n que carece de las habilidades demandadas por el sector generador de empleo.
Nuestra tarea es pues triple.
Primero.- Asegurar a los j?venes una educaci?n de calidad que les desarrolle a nivel de secundaria las habilidades de utilizaci?n de conocimientos y manejo en sociedad necesarias para poder incorporarse el sector din?mico de la econom?a.
Segundo.- Para enfrentar la velocidad del cambio en el sector din?mico de la econom?a, se requieren mecanismos de capacitaci?n masiva en l?nea para adaptarse a los nuevos trabajos que ir?n surgiendo y reemplazar?n a los que hoy prevalecen.
Tercero.- Desarrollar mecanismos para capacitar a los trabajadores sin los conocimientos ni las facilidades para socializar en la econom?a din?mica, a fin de que puedan incorporarse a ella.
La tarea es gigantesca y significa una verdadera revoluci?n de las pol?ticas sociales, de educaci?n y capacitaci?n del siglo XXI.
Pero contamos con una institucionalidad que bien coordinada y dirigida desde el Poder Ejecutivo, y con pol?ticas decisivas adoptadas con amplia participaci?n, bien puede llevarla adelante.
Contamos desde el sector p?blico con la experiencia exitosa en educaci?n a distancia de la UNED que acaba de celebrar su cuadrag?simo aniversario; con el desarrollo de la educaci?n universitaria tecnol?gica del TEC con sus 45 a?os de labores: con la historia de capacitaciones del INA iniciada en 1969; y claro con los valiosos aportes de la UCR y la UNA y con el valios?simo trabajo de los colegios t?cnicos.
En el sector privado tenemos el aporte de las universidades y recogemos los frutos de la Escuela T?cnica Nacional de los Ingenieros Rafael Kieth Alvarado, Antonio Fern?ndez Ram?rez y Mariano Ram?rez Arias fundada en 1950, que capacitaba para diversas actividades laborales a alumnos con solo primaria, e incluso a bachilleres; y con la meritoria labor que lleva a cabo en nuestros d?as el Instituto Polit?cnico Internacional.
Pero la tarea es dif?cil porque a pesar de su urgente necesidad, estas tareas enfrentan incomprensibles intereses gremiales que en estos a?os se han opuesto incluso a la ense?anza dual.
Elaborar propuestas en este campo debe ser tarea prioritaria de la Planificaci?n Nacional y de los partidos pol?ticos que aspiran a gobernar el pa?s