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Categoría: Alternativas
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ALTERNATIVAS

Miguel ?ngel Rodr?guez E.

Dr. Miguel Angel Rodriguez Echeverria

??paz en la tierra a los hombres de buena voluntad? (Lucas 2:14) proclam? en Bel?n a los pastores una multitud del ej?rcito celestial anunciando el nacimiento del Ni?ito Jes?s. Y sin embargo m?s de dos milenios despu?s los hombres vivimos causando y sufriendo destrucci?n, dolor y muerte. No nos hemos convertido al mensaje de amor que nos vino a predicar Nuestro Salvador. Ni siquiera sabemos aplicar el mandamiento de no matar.

En Alepo el genocidio de civiles perpetrado por el r?gimen de Bashar al-?sad, y los gobiernos de Rusia e Ir?n se dio ante una dolorosa indiferencia generalizada. En Sud?n del Sur, en Yemen, en Argelia y en tantas naciones las guerras siguen causando dolor y muerte y asesinando a civiles de todas las edades. En Nigeria, en Turqu?a, en Alemania, Francia, Paquist?n, Estados Unidos, B?lgica el terrorismo se ensa?a con matar inocentes.

Ni que decir de los resultados de la violencia criminal en el tri?ngulo norte de Am?rica Central, en Jamaica y Venezuela.

Todav?a se aplica la pena de muerte, no solo en gobiernos autocr?ticos que irrespetan los derechos humanos sino incluso en Estados Unidos.

Alrededor del mundo los abortos matan millones de indefensos beb?s todos los a?os.

En nuestra pac?fica y desarmada Costa Rica este a?o tendremos en n?mero de personas y probablemente tambi?n en relaci?n con la proporci?n de la poblaci?n, el mayor n?mero de homicidios dolosos de nuestra historia.

No podemos vivir indiferentes ante esta cruel realidad que arrebata la vida a nuestros hermanos y hermanas.

Tanto en el pa?s como internacionalmente hemos de mejorar los instrumentos de la seguridad ciudadana para proteger el derecho fundamental a la vida de las personas. Debemos fortalecer los organismos e instrumentos internacionales para prevenir y parar los genocidios y las guerras.

Y claro que en nuestro pa?s mucho nos falta por dotar a nuestros cuerpos de seguridad de instrumentos modernos que permitan mejor enfrentar al crimen organizado, por preparar adecuadamente al personal de seguridad, por mejorar la coordinaci?n de informaci?n internacional y por organizar las comunidades y su relaci?n con la polic?a para defender los barrios.

Pero eso no es suficiente aunque sea indispensable.

Para alcanzar la paz tenemos que trabajar en la conversi?n personal. En la aceptaci?n ?ntima de los valores que llevan a privilegiar el amor a los dem?s, el respeto a sus derechos y libertades, el deber de ser solidarios con el pr?jimo y de comportarnos con todos como verdaderos hermanos, hijos todos de Dios y hechos por ?l con la dignidad que nos da el ser sus semejantes. Solo as? alcanzamos la paz que el nacimiento de Jes?s trajo al mundo.

Ante la Jornada de la Paz de 2013 el papa Benedicto XVI se?al? que la paz est? basada en una ??tica de comuni?n y participaci?n? y es tanto un don de Dios como una construcci?n humana. Por ello requiere una fundamentaci?n trascendental y se hace necesario que las diversas culturas ?superen antropolog?as y ?ticas basadas en presupuestos te?rico-pr?cticos puramente subjetivistas y pragm?ticos, en virtud de los cuales las relaciones de convivencia se inspiran en criterios de poder o de beneficio, los medios se convierten en fines y viceversa?.

Negar la esencial naturaleza del ser humano como persona libre y moralmente capaz de conocer la verdad, el bien y a Dios pone en riesgo la construcci?n de la paz. El Pap? afirma: ?Una condici?n previa para la paz es el desmantelamiento de la dictadura del relativismo moral? que cierra las puertas al reconocimiento de la imprescindible ley moral natural inscrita por Dios en la conciencia de cada hombre?.

Esto no es f?cil. Ni se trata de que los maestros dicten unas cuantas normas de conducta. No podemos delegar ni siquiera en los padres de familia la formaci?n ?tica de sus hijos, aunque ellos son los primeros responsables de esa tarea.

Convertirnos es tarea de todos, que nunca acabamos de alcanzar. Es un camino que todos los d?as debemos recorrer.

La vida de much?simas personas que en todo el mundo practican a diario el amor a sus semejantes, que viven para dar felicidad a personas con dificultades especiales, que dedican su vida a dar ejemplo de amor a Dios y al pr?jimo son est?mulo que fortalece nuestra fe: podemos construir la paz con el amor que el Ni?ito Dios trajo al mundo.

Construir la paz es un camino que no terminamos sino al morir.

Al andar la vida en camino de conversi?n no solo construimos la paz que Jes?s nos predica sino que tambi?n encontramos la felicidad. La felicidad en nuestra satisfacci?n con nosotros mismos y en el placer de dar felicidad a los dem?s.


Fecha de publicaci?n: 26-Dic-2016

Fuente: diarioextra.com