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Categoría: Alternativas
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ALTERNATIVAS

Miguel ?ngel Rodr?guez E.

Dr. Miguel Angel Rodriguez Echeverria

La exhortaci?n apost?lica postsinodal Amoris Laetitia nos regala las conclusiones del papa Francisco, despu?s de la larga jornada de reflexi?n sobre la familia que ha venido efectuando nuestra Iglesia Cat?lica.

El Papa da ese nombre, ?La Alegr?a del Amor?, a estas conclusiones sobre la doctrina y las normas morales relativas a la familia, pues, como se?ala su primera frase, ?La alegr?a del amor que se vive en las familias es tambi?n el j?bilo de la Iglesia?.

A todo lo largo de esta exhortaci?n, amor y misericordia son las palabras que nos iluminan.

Como el Santo Padre lo se?ala, muchas personas deseosas de una teolog?a moral siempre precisa lamentar?n que esta gu?a para pastores y fieles distinga entre las reglas generales de conducta y su aplicaci?n a los casos concretos. Pero dada la diversidad que enriquece nuestras vidas, la multiplicidad de las circunstancias y de las caracter?sticas personales de cada familia, es imposible elaborar reglas generales que abarquen todos los posibles casos.

Pero eso no evita que haya un conjunto de reglas generales. De manera similar, la necesidad de llevar las violaciones a leyes y contratos a la resoluci?n judicial del caso concreto no evita la existencia de nomas legales.

Por eso el Papa recuerda que el Concilio Vaticano II defini? la familia como comunidad de vida y amor, con amor en su centro. Ese concilio se?al? que el amor conyugal ?abarca el bien de toda la persona y por lo tanto puede enriquecer con una dignidad peculiar las expresiones del cuerpo y del esp?ritu?. El matrimonio es un compromiso para toda la vida de construir -con la ayuda de la gracia sacramental- el amor de la pareja, y con sus hijos y parientes.

Pero la ?historia de una familia est? surcada por crisis de todo tipo, que tambi?n son parte de su dram?tica belleza? y de las cuales un gran porcentaje se supera. El papa Francisco reconoce, como desde antes lo entiende la Iglesia, que hay casos donde la separaci?n es inevitable. Pero ?debe considerarse como un remedio extremo, despu?s de que cualquier intento razonable haya sido in?til?.

Amoris Laetitia invita a acompa?ar, discernir e integrar la fragilidad. Esto significa acompa?ar con atenci?n y cuidado a las personas en situaciones m?s fr?giles. El Papa repetidamente ha hablado del hospital de campa?a. Esto supone tambi?n tener en cuenta la ?ley de la gradualidad? que nos propon?a el papa Juan Pablo II, ya que el ser humano ?conoce, ama y realiza el bien moral seg?n diversas etapas de crecimiento?.

En relaci?n con las personas divorciadas que viven en nueva uni?n, se?ala esta exhortaci?n, es importante lograr que se consideren parte de la Iglesia, no est?n excomulgadas. Estas situaciones demandan un cuidadoso discernimiento y ser acompa?adas con gran respeto, promoviendo su participaci?n en la vida de la comunidad. Se trata de integrar a todos. Nadie puede ser condenado para siempre porque esa no es la l?gica del Evangelio.

La aplicaci?n de este discernimiento al caso concreto compete a los pastores. Se?ala el Papa que los divorciados en nueva uni?n se pueden hallar en condiciones muy diferentes que exigen adecuado discernimiento pastoral.

Esta soluci?n de temas dif?ciles mantiene las reglas generales, pero para casos concretos en situaciones espec?ficas, abre las puertas de la Iglesia para que por ellas fluya la infinita misericordia de Dios, recordando que la Eucarist?a ?no es un premio para los perfectos sino un generoso remedio y un alimento para los d?biles?.


Fecha de publicaci?n: 2-May-2016

Fuente: diarioextra.com