ALTERNATIVAS

Miguel ?ngel Rodr?guez E.

Dr. Miguel Angel Rodriguez Echeverria

Qu? tremendo y cruel es para una familia pobre sufrir la carencia de los bienes materiales m?s elementales! Y sin embargo esa no es toda su pena, y tal vez ni siquiera la peor que padecen.

La familia que vive en la angustia de la falta de alimentos para sus hijos, la precariedad de su techo, la falta de vestido, vive en c?rculos envolventes de miseria y frustraci?n que en much?simos casos la conducen a la desesperanza. Se pierde la confianza en la posibilidad de salir de su dura y triste condici?n, se considera imposible generar los propios ingresos para superar la pobreza, y se cae en la dependencia en las donaciones como ?nica forma de solventar sus carencias.

La economista de MIT Esther Duflo ha se?alado: ?La salud mental es esencial. La pobreza causa estr?s, depresi?n y desesperanza, y esas condiciones a su vez causan pobreza?.

Y sin embargo la mayor riqueza y el arma m?s poderosa que poseen esas familias son sus propias capacidades. Como lo se?al? Juan Pablo II en la celebraci?n del d?a del trabajador en 1998 en una f?brica de cristales en el norte de Italia, ?para resolver la pobreza, debemos basarnos en las capacidades productivas de los pobres?.

Para lograrlo es preciso romper la trampa de la desesperanza.

Se requiere crear condiciones para que esas familias sumidas en la cruel pobreza puedan recuperar la confianza, la fe en s? mismas, su autoestima. Para que las familias pobres y sus comunidades vean en el esfuerzo propio una poderosa herramienta para su superaci?n.

Un estudio realizado en Etiop?a (Informaci?n en mi p?gina www.rodriguez.cr) compar? a personas pobres que tuvieron acceso a mensajes motivadores con otros dos grupos de similares condiciones; uno que m?s bien tuvo acceso a programas de entretenimiento y un tercer grupo al que no se le dio est?mulo alguno. Los resultados son concluyentes: las aspiraciones, el ahorro, el uso del cr?dito, la participaci?n de los ni?os en las escuelas eran significativamente mayores en el grupo que recibi? los mensajes motivacionales.

El cristianismo con su llamado a la superaci?n personal puede ser un arma poderosa para desatar la fuerza constructiva de la esperanza, como nos lo record? Benedicto XVI en su enc?clica Spe Salvi.

Nicholas Kristof en su columna del 21 de mayo en The New York Times se?ala que en lugar de ser la religi?n como afirm? Marx ?el opio (adormecedor) de los pueblos?, bien puede ser una anfetamina (estimuladora del sistema nervioso central).

Una prueba de la importancia de proveer a las familias pobres con instrumentos que les permitan confiar en su capacidad productiva lo brinda BRAC, que desde 1972 se dedica a favorecer a las familias pobres, primero en Banglad?s y ahora en 10 otros pa?ses. Lo hacen con gran ?xito (es la organizaci?n de voluntariado mayor del mundo) gracias a una visi?n hol?stica encaminada a promover la inclusi?n, y sus instrumentos son las microfinanzas, la salud, servicios legales, desarrollo comunal y empresas sociales. Hoy d?a tienen m?s de 1.100.000 estudiantes en sus m?s de 38 mil escuelas de preescolar y primaria, m?s de 97 mil promotores de salud, m?s de 5,5 millones de microacreedores.

El poder de la esperanza es una fuerza que debe estar presente en los programas sociales del gobierno y que debe servir de inspiraci?n para fomentar el voluntariado, y para promover y estimular sus acciones.

PS.: El estudio sobre el resultado de los mensajes motivacionales, es posible encontrarlos como "Tanguy, Bernard and Dercon, Stefan and Orkin, Kate and Taffesse, Alemayehu Seyoum, The Future in Mind: Aspirations and Forward-Looking Behaviour in Rural Ethiopia (September 17, 2014)", en los enlaces del SSRN: http://ssrn.com/abstract=2514590 y http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.2514590


Fecha de publicaci?n: 8-Jun-2015

Fuente: diarioextra.com


Para copiar un artículo de este sitio a un archivo de Word, primero copie y pegue el título, y luego el cuerpo del artículo, con el fin de que conserven los formatos y márgenes adecuados.