ALTERNATIVAS
Miguel ?ngel Rodr?guez E.

Abundan los manuales de autoayuda para vivir mejor, y muchos son muy buenos. Quienes estudian nuestro cerebro tambi?n aportan luces respecto a buenos h?bitos que nos ayudan a hacer mejor las cosas y a ser m?s felices. Y en el mundo actual con tanta diversidad y cantidad de est?mulos este es tema cada vez m?s importante.
Muchos de estos m?todos tienen que ver con la meditaci?n, con aprender a estar conscientes de lo que estamos haciendo, con vivir el presente con intensidad, y para quienes disfrutamos la gracia de la fe, se relacionan con la oraci?n.
El cerebro humano, dice hoy la ciencia, solo puede estar en modo de concentrarnos en una tarea, o alternativamente en modo de soñar despiertos. Pero no las dos cosas a la vez.
Cuando necesitamos trabajar para un objetivo requerimos concentrar la atención. En este modo de operación realizamos la mayor parte de nuestras tareas. Pero requerimos descanso, y para crear, necesitamos de las intuiciones, y estas nos aparecen cuando estamos en el modo de vagar mentalmente.
El cerebro tiene un mecanismo que nos pasa de un modo de operar al otro, y cuando dejamos que se nos esté mudando muy rápidamente de uno a otro modo operativo difícilmente podemos cumplir bien ni las tareas, ni el vagar mental, y nos cansamos rápidamente.
Hoy estamos sometidos a un intensísimo bombardeo de información de todo tipo que nos mantiene en constante alteración de nuestro modo de actuar mental: televisión, anuncios de todo tipo, correos electrónicos, redes sociales, noticias por los más variados medios y las interacciones humanas de siempre.
Por ello conviene ordenar el tiempo en bloques destinados a determinadas tareas. Si estamos contestando correos electrónicos hacerlo a una cierta hora y dedicarnos a ello. Si estamos estudiando para el colegio concentrarnos en ello y dejar de lado otras cosas.
También hoy más que nunca requerimos descansar y hacerlo con dedicación: las comidas con la familia, la siesta de unos minutos, los juegos con los hijos, la tertulia con la pareja, las actividades de fin de semana, las vacaciones; son espacios a los que nos debemos entregar y son de enorme importancia.
Pero además, debemos aprender a concentrarnos en las tareas que lo requieren, y a tener momentos de vivir y sentir el ahora: la respiración, lo que nos rodea, la música, la naturaleza.
Para ello es preciso dejar de lado los innumerables estímulos que nos atraen, y encontrar la paz mental que nos permita o bien concentrarnos en nuestra tarea del momento, o bien disfrutar sin estorbos de soñar despiertos.
Con fe en Dios que nos ama, con la oración, nos abrimos a oír y hablar con Él en la intimidad de nuestro espíritu. Este es un método maravilloso para encontrar la paz y moderar los modos de operación de nuestra mente.