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Categoría: Alternativas
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ALTERNATIVAS

Miguel Ángel Rodríguez E.

Miguel Angel Rodriguez Echeverria

Recientemente el Fondo Monetario Internacional redujo su previsión de crecimiento de América Latina para este año en casi medio punto, y lo dejó en 2,5%, un cuarto de punto por debajo del crecimiento de 2013. Señaló que adicionales “… riesgos para el crecimiento incluyen la caída de los precios de las materias primas y los mayores costos de financiamiento externo”

 

 

A Costa Rica la afecta menos que a América del Sur la caída en los precios de las materias primas que ha sido provocada por la disminución del crecimiento de las economías asiáticas, sobre todo China. Pero si nos golpea la continuada disminución de la política de expansión monetaria del Federal Reserve Bank, el banco central de los Estados Unidos, y su efecto al alza sobre los tipos de interés.

 

Las previsiones de crecimiento de nuestro PIB para 2014 son más favorables. La tasa de crecimiento del PIB para 2014 es 3,8% en el programa monetario el BCCR y también en las “Perspectivas Económicas: Las Américas” del FMI, e incluso -por extraña coincidencia- esa es la tasa de crecimiento anual a marzo pasado del promedio del IMAE, el índice mensual de actividad económica.

 

Pero, la nota sobre esta desaceleración del crecimiento de nuestro hemisferio incluye una importante advertencia con relación a América Central que si nos afecta muy directamente: “De cara al futuro, el FMI señaló que es necesario consolidar las finanzas públicas a fin de reducir los desequilibrios fiscales y externos, y para garantizar la sostenibilidad de la deuda. Los esfuerzos de consolidación deberían incluir medidas tanto para contener el gasto como para aumentar la recaudación tributaria”. ¡Más al dedo no nos puede calzar este “anillo”!

 

En su Programa Monetario el BCCR estimo el déficit fiscal del Gobierno Central para este año en 6%, y para el sector público no financiero en 6,4%. En el primer trimestre el déficit del gobierno central fue 1,5%, con un crecimiento interanual de las gastos corrientes de 9,4% (6,2% en términos reales), mayor al crecimiento de los ingresos por impuestos que lo hicieron al 6,7%.

 

Nuestra deuda pública no llega aún al 40% del PIB pero si permanecen estas circunstancias pronto lo hará. De mantenerse el rito de aumento de la deuda pública del año anterior y la tasa de crecimiento del PIB, en dos años la deuda sería mayor a ese 40% y en 6 años mayor al 60% del PIB. Si a uno le aumenta el sueldo en 10 y gasta 15 adicionales crecen las deudas, y pronto tiene problemas para pagarlas. Y claro la situación es peor si -como es previsible- aumentan las tasas de interés internacionales.

 

La conclusión es evidente. Urge disminuir el déficit del sector público. No estamos para esperar. La acción debe darse pronto.

 

No creo que haya alternativa: es preciso contener el gasto, mejorar el cobro de los impuestos y aumentar tributos.

 

Y debemos hacerlo de manera que su efecto sea efectivo, justo y que se distorsionen lo menos posible los incentivos para producir y crecer.


 


Fecha de publicación: 19-May-2014

Fuente: diarioextra.com