ALTERNATIVAS

Miguel Ángel Rodríguez E.

Miguel Angel Rodriguez Echeverria

La súbita y temprana interrupción de mis tareas como Secretario General de la OEA para venir voluntariamente a probar mi inocencia no creí que fuera a cambiar tan radicalmente mi vida por tantos años. Supuse que en un plazo corto respondería ante los tribunales de mis actos, probaría mi inocencia y reiniciaría mi vida. Han pasado nueve años y sigo en esas tribulaciones.

Ese cambio de vida me permitió, además de defenderme, volver a la cátedra en la Universidad de Costa Rica, estudiar, escribir, participar en conferencias y tener el gusto de recibir a muchos universitarios realizando investigaciones y a otras personas que buscan mi opinión sobre diversos temas.

 

Hace poco atendí a dos jóvenes políticos para conversar sobre la economía nacional, sus perspectivas, problemas y soluciones. Era ya empezada la noche. Disfrute la sabrosa charla.

Terminó la conversación y despedí a los visitantes en la puerta. Me sorprendió y golpeó el comentario final que hicieron pues, además de agradecer la visita, me expresaron el júbilo con el cual se retiraban porque de nuestra entrevista salían optimistas sobre la posibilidad de solucionar nuestros problemas y alcanzar mayor bienestar para los costarricenses. "Todos nos han expresado -me dijeron- que nuestros problemas no tienen solución. Que no hay nada que hacer. Ud. en cambio nos abre un panorama de acciones y resultados".

Hasta ese momento tal creía que nuestro mayor problema es la dificultad de tomar decisiones colectivas a causa del desprestigio de la política. Pero esa observación me enfrentó con una dificultad aún mayor: el pesimismo y el conformismo. Si estos sentimientos reinan nos damos por vencidos sin siquiera empezar la pelea.

Y no tiene que ser así. Nuestra historia debe ser fuente de fe en nuestra capacidad para la solución costarricense y motivo de optimismo para enfrentar los retos.

Nuestros antepasados no se dejaron vencer por el pesimismo ni se conformaron con vivir dentro de sus limitaciones. En 1989 publiqué "Al Progreso por la Libertad: Una interpretación de la historia costarricense" que el lector interesado puede consultar en www.rodriguez.cr Allí resalto la capacidad previsora de nuestros antepasados. Siendo la más aislada y pobre de las regiones de la colonia española en América Central supieron responder a la noticia de la independencia organizando un estado de derecho. Se abrieron sin miedos al mundo con el café y pudieron pocas décadas después organizar un poderoso ejército para derrotar al filibustero norteamericano. Organizaron la educación pública y la salud y al tornar el siglo era Costa Rica de las naciones más avanzadas de América Latina.

En medio de las limitaciones de la Segunda Guerra Mundial supieron construir nuestro estado social y seguir perfeccionando nuestra democracia. Se eliminó el ejército para seguir dando prioridad a la paz y el desarrollo. Enfrentamos el catastrófico empobrecimiento de la crisis de la deuda externa de inicios de los ochenta y supimos responder con más reforma estatal, reforma financiera y apertura de nuestro mercado interno.

Claro que enfrentamos grandes problemas. Pero ellos son mucho menores que los que hemos superado.

No hay razón para el pesimismo y menos para el conformismo. Nuestra alternativa radica en un optimismo realista y en la previsión.


Fecha de publicación: 23-Set-2013

 

Fuente: diarioextra.com


Para copiar un artículo de este sitio a un archivo de Word, primero copie y pegue el título, y luego el cuerpo del artículo, con el fin de que conserven los formatos y márgenes adecuados.